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Bandera Perú
GLICENEX Comprimidos
Marca

GLICENEX

Sustancias

METFORMINA

Forma Farmacéutica y Formulación

Comprimidos

Presentación

1 Caja, 5 Blíster aluminio/PVC, 6 Comprimidos recubiertos, 500 Miligramos

1 Caja, 5 Blíster aluminio/PVC, 6 Comprimidos recubiertos, 850 Miligramos

COMPOSICIÓN

Cada COMPRIMIDO RECUBIERTO contiene: Metformina clorhidrato 500 mg, excipientes c.s.p.

Cada COMPRIMIDO RECUBIERTO contiene: Metformina clorhidrato 850 mg, excipientes c.s.p.

INDICACIONES

La metformina está indicada en el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2 en los adultos, los niños de 10 años de edad y adolescentes, especialmente en pacientes con sobrepeso, cuando la dieta y el ejercicio por sí solos no dan lugar a un control glucémico adecuado.

Para pacientes adultos, la metformina puede ser utilizada como tratamiento inicial o en fallas de sulfonilurea ya sea solo o en combinación con una sulfonilurea y otros agentes orales o como terapia adyuvante en diabetes tipo dos que requiere de insulina.

CONTRAINDICACIONES

• Diabetes mellitus juvenil que sea sencilla y bien regulada con insulina

• Diabetes mellitus regulada sólo con dieta

• Hipersensibilidad al clorhidrato de metformina o a alguno de los excipientes.

• Cetoacidosis diabética, precoma diabético.

• Insuficiencia o disfunción renal (p. ej., niveles de creatinina en suero > 135 µmol/L en el hombre y > 110 µmol/L en la mujer).

• Patología aguda que implique un riesgo de alteración de la función renal como:

– Deshidratación,

– Infección grave,

Shock,

– Administración intravascular de productos de contraste yodados (ver Precauciones).

• Enfermedad aguda o crónica capaz de provocar una hipoxia tisular, como:

– Insuficiencia cardiaca,

– Infarto de miocardio reciente,

– Insuficiencia respiratoria

– Embolia pulmonar

Shock

– Pérdida significativa aguda de sangre

– Sepsis

– Gangrena

– Pancreatitis

• Insuficiencia hepática:

– Intoxicación alcohólica aguda

– Alcoholismo

• Lactancia.

• Cirugía mayor electiva (ver Precauciones)

EFECTOS ADVERSOS

Los siguientes efectos adversos pueden ocurrir durante el tratamiento con clorhidrato de metformina.

Las frecuencias se definen como sigue: Muy frecuentes: ≥ 1/10, frecuentes ≥ 1/100, <1/10, poco frecuentes ≥ 1/1, 000, <1/100; raras ≥ 1/10, 000, <1/1, 000, muy raras <1/10, 000, frecuencia no conocida (no puede estimarse a partir de los datos disponibles).

En cada grupo de frecuencia, las reacciones adversas se presentan en orden decreciente de seriedad.

Trastornos del sistema nervioso:

• Frecuentes: Alteración del gusto.

Trastornos gastrointestinales:

• Muy frecuentes: Trastornos gastrointestinales, como diarrea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y pérdida de apetito. Estos efectos adversos son más frecuentes al inicio del tratamiento y se resuelven espontáneamente en la mayoría de los casos. Para prevenirlas, se recomienda que la metformina esté en 2 o 3 dosis diarias durante o después de las comidas. Un aumento lento de la dosis también puede mejorar tolerabilidad gastrointestinal.

Trastornos de piel y del tejido subcutáneo:

• Muy raras: Reacciones cutáneas como eritema, prurito y urticaria.

Trastornos del metabolismo y de la nutrición:

• Muy raras: Acidosis láctica (ver Precauciones).

Disminución de la absorción de la vitamina B12 con una disminución en los niveles séricos se ha observado en pacientes tratados a largo plazo con metformina. La consideración de este tipo de casos es que se recomienda si el paciente presenta anemia megaloblástica. Por lo tanto, los niveles séricos de vitamina B12 deben ser monitoreados apropiadamente o la suplementación periódica de vitamina B12 parenteral debe ser considerada (ver Precauciones - Otras precauciones).

Trastornos hepatobiliares:

• Muy raras: Informes aislados de anomalías en las pruebas de función hepática o hepatitis se resolvieron al interrumpir la metformina.

En los ensayos clínicos en niños y adolescentes con diabetes tipo 2, el perfil de reacciones adversas fue similar a la observada en adultos.

ESTUDIOS CLÍNICOS

El estudio (UKPDS) prospectivo aleatorio ha establecido el beneficio a largo plazo de un control intensivo de la glucemia en sangre en la diabetes tipo 2.

El análisis de los resultados de los pacientes con sobrepeso tratados con metformina tras el fracaso del régimen dietético solo, muestra:

• Una reducción significativa del riesgo absoluto de complicaciones relacionadas con la diabetes en el grupo de metformina (29,8 sucesos/ 1.000 pacientes-año) frente al régimen dietético solo (43,3 sucesos/ 1.000 pacientes-año), p=0,0023, y frente a los grupos de monoterapia de insulina y sulfonilureas combinados (40,1 sucesos/ 1.000 pacientes-año), p=0,0034.

• Una reducción significativa del riesgo absoluto de mortalidad relacionada con la diabetes: metformina: 7,5 sucesos/1.000 pacientes-año, régimen dietético solo: 12,7 sucesos/1.000 pacientes-año, p=0,017;

• Una reducción significativa del riesgo absoluto de mortalidad global: metformina: 13,5 sucesos/1.000 pacientes-año, frente a la dieta sola: 20,6 sucesos/ 1.000 pacientes-año (p=0,011), y frente a los grupos de monoterapia de insulina y sulfonilureas combinados: 18,9 sucesos/ 1.000 pacientesaño (p=0,021);

• Una reducción significativa del riesgo absoluto de infarto de miocardio: metformina: 11 sucesos/1.000 pacientes-año, régimen dietético solo: 18 sucesos/ 1.000 pacientes-año (p=0,01).

Para la metformina utilizada como terapia de segunda linea, en combinación con una sulfonilurea, no se han demostrado los beneficios con respecto al resultado clínico.

En diabetes del tipo 1, se ha utilizado la combinación de metformina e insulina en pacientes seleccionados, pero no se han establecido formalmente los beneficios clínicos de esta combinación.

Pediatría: En un estudio doble ciego, controlado con placebo en 82 pacientes pediátricos de 10 a 16 años con diabetes tipo 2 diabetes (media FPG 10,1 mmol/L), el tratamiento con metformina (hasta 2.000 mg/día) durante un máximo de 16 semana (duración de 11 semanas de tratamiento media) resultaron en una reducción neta promedio significativa en FPG de 3,6 mmol/L, en comparación con el placebo.

PRECAUCIONES

Acidosis láctica: La acidosis láctica es una complicación metabólica rara pero grave (alta mortalidad en ausencia de un tratamiento precoz) que puede aparecer en caso de acumulación de metformina. Los casos descritos de acidosis láctica en pacientes tratados con metformina, han aparecido principalmente en pacientes diabéticos con una insuficiencia renal marcada. La incidencia de la acidosis láctica puede y debe reducirse evaluando también otros factores de riesgo asociados como una diabetes mal controlada, cetosis, ayuno prolongado, consumo excesivo de alcohol, insuficiencia hepática y cualquier estado asociado con la hipoxia.

Diagnóstico: El riesgo de acidosis láctica debe ser considerado en el caso de signos no específicos tales como calambres musculares con trastornos digestivos, como dolor abdominal y astenia intensa

La acidosis láctica se caracteriza por una disnea acidósica, dolor abdominal e hipotermia seguidos por coma. Los resultados diagnósticos de laboratorio incluyen la reducción del pH sanguíneo, unos niveles de lactatos en plasma superiores a 5 mmol/l, y un incremento del desequilibrio aniónico (anion gap) y de la relación lactatos/piruvatos. Si se sospecha la presencia de acidosis metabólica, debe interrumpirse el tratamiento con metformina y hospitalizar al paciente inmediatamente (ver Sobredosis-Tratamiento).

Función renal: Como la metformina se elimina por el riñón, se recomienda que los niveles de aclaramiento de creatinina y/o creatinina sérica deben determinarse antes de iniciarse el tratamiento y vigilarse de forma regular:

• Al menos una vez al año en pacientes con función renal normal,

• Al menos de dos a cuatro veces al año en pacientes cuyos niveles de creatinina en suero estén en el límite superior del valor normal y en pacientes de edad avanzada.

En pacientes de edad avanzada, la aparición de una insuficiencia renal es frecuente y asintomática.

Debe tenerse especial cuidado en situaciones en las que pueda producirse un deterioro de la función renal, por ejemplo, al iniciar una terapia antihipertensora o una terapia diurética y al iniciar una terapia con fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Administración de productos de contraste yodados: Como la administración intravascular de materiales de contraste yodados en exploraciones radiológicas puede desembocar en un fracaso renal, debe suspenderse el tratamiento con metformina antes o en el momento de la exploración y no reanudarlo hasta pasadas 48 horas, y sólo tras haber evaluado la función renal y comprobar que es normal (ver Precauciones – Interacciones con otros medicamentos).

Cirugía:El clorhidrato de metformina debe suspenderse 48 horas antes de la cirugía mayor electiva. La terapia puede reiniciarse no antes de las 48 horas después de la cirugía y sólo después de que la función renal haya sido reevaluada y comprobar que es normal.

Otras precauciones:

• Todos los pacientes deben continuar su dieta con una distribución regular de la ingesta de hidratos de carbono durante el día. Los pacientes con sobrepeso deben continuar con su dieta restringida en energía.

• Las pruebas de laboratorio habituales para el control de la diabetes se deben realizar con regularidad.

• El clorhidrato de metformina sola no causa hipoglucemia, sin embargo, se recomienda precaución cuando se utiliza en combinación con otros agentes antidiabéticos (sulfonilureas, glinidas, insulina).

• Pacientes que reciben tratamiento con metformina continua: Se recomienda que los niveles séricos de vitamina B12 niveles sean medidos antes del inicio del tratamiento con metformina, luego de 6 meses de tratamiento y a partir de entonces cada año debido a los informes de la disminución de la absorción de vitamina B12 asociados con la administración de metformina.

Carcinogenicidad: Estudios de carcinogenicidad a largo plazo se han realizado en ratas (dosis duración de 104 semanas) y ratones (duración de la dosificación 91 semanas) incluyendo dosis de hasta 900 mg/kg/día y 1.500 mg/kg/día, respectivamente. Estas dosis son aproximadamente de dos a tres veces la dosis recomendada diaria en humanos en base al área de superficie corporal. No se demostró evidencia de carcinogenicidad con metformina, ya sea en ratones machos o hembras. Del mismo modo, no hubo tumorigénico potencial observada con metformina en ratas macho. Sin embargo, un aumento de la incidencia de tumores benignos pólipos uterinos del estroma se observó en las ratas hembra tratadas con 900 mg/kg/día.

Genotoxicidad: No se encontró evidencia de un potencial mutagénico de metformina en la prueba de Ames (S. typhimurium), prueba de mutación genética (células de linfoma de ratón), prueba de aberraciones cromosómicas (linfocitos humanos), o prueba de formación de micronúcleos in vivo (médula ósea de ratón).

Efectos sobre la fertilidad: La fertilidad de ratas macho o hembra no se vio afectada por la administración de metformina a dosis de hasta 600 mg/kg/día, o aproximadamente dos veces la dosis diaria máxima recomendada en función a la superficie corporal.

Uso durante el embarazo (categoría C): Hasta la fecha, no hay datos epidemiológicos relevantes disponibles. Los estudios en animales no indican efectos perjudiciales sobre el embarazo, el desarrollo embrionario o fetal, el desarrollo en del parto o del posparto.

La metformina no fue teratogénico en ratas y conejos a dosis de hasta 600 mg/kg/día, o alrededor de dos veces la dosis diaria máxima recomendada en humanos de acuerdo al área de superficie corporal. La determinación de las concentraciones fetales demostró una barrera placentaria parcial a la metformina. Debido a que estudios de reproducción en animales no siempre son predictivos de la respuesta humana, la decisión de utilizar este medicamento debe sopesar los riesgos y beneficios. La seguridad de la metformina en mujeres embarazadas no se ha establecido.

Cuando el paciente tiene previsto quedarse embarazada y durante el embarazo, se recomienda que la diabetes no debe ser tratada con metformina, sino que se debe usar la insulina para mantener la sangre los niveles de glucosa lo más cerca posible de lo normal con el fin de reducir el riesgo de malformaciones fetales asociadas con niveles anormales de glucosa en sangre.

Definición de Categoría C de la Categorización Australiana: Fármacos que, debido a su efectos farmacológicos, han causado o pueden ser sospechosos de causar efectos dañinos sobre la feto humano o del neonato sin causar malformaciones. Estos efectos pueden ser reversibles. Textos acompañantes deben ser consultados para obtener más detalles.

Uso en lactancia: La metformina se excreta en la leche en ratas lactantes. No se dispone de datos similares en humanos, por lo que debe adoptarse una decisión acerca de si interrumpir la lactancia o interrumpir el tratamiento con metformina, teniendo en cuenta la importancia del compuesto para la madre.

Uso en personas de avanzada edad: El riesgo de acidosis láctica, asociada a la metformina, se incrementa en los pacientes de edad avanzada en terapia a largo plazo debido a la alteración fisiológica de la función renal y la posible acumulación de metformina. La metformina puede ser utilizada en las personas de edad y si las Contraindicaciones y Precauciones se respetan, la dosificación es frecuentemente revisada y la función renal monitoreada.

La disminución de la función renal en pacientes ancianos es frecuente y asintomática. Especial precaución debe ejercerse en situaciones en las que la función renal pueda estar alterada.

Uso pediátrico: La metformina no está recomendada para uso en niños menores de 10 años de edad.

El diagnóstico de la diabetes mellitus tipo 2 debe ser confirmado antes del tratamiento con metformina es pacientes que recién inician su tratamiento.

No se ha detectado ningún efecto de la metformina sobre el crecimiento y la pubertad durante estudios clínicos controlados de una duración de un año, pero los datos clínicos en relación con el efecto a largo plazo de la metformina sobre el desarrollo del sistema óseo y reproductivo en los niños y adolescentes no están disponibles. Por lo tanto, se recomienda un cuidadoso seguimiento del efecto de la metformina sobre estos parámetros en los niños tratados con metformina, especialmente los niños pre-púberes.

Interacciones con otros medicamentos:

Combinaciones contraindicadas:

• Materiales de contraste yodados: La metformina debe interrumpirse 48 horas antes de la prueba cuando se conoce que la función renal está afectada, o desde el momento de la prueba cuando se sabe que la función renal es normal (véase Precauciones - Administración de medios de contraste yodados).

Combinaciones desaconsejables:

• Alcohol: Aumento del riesgo de acidosis láctica en la intoxicación alcohólica aguda, sobre todo en caso de:

• Ayuno o desnutrición,

• Insuficiencia hepática.

Evite el consumo de alcohol y medicamentos que contengan alcohol. El alcohol puede hacer que los signos de la hipoglucemia sea menos claros, y que pueda ocurrir una hipoglucemia retardada. Los efectos depresores del SNC de alcohol más hipoglucemia pueden hacer que la conducción o el manejo de maquinaria peligrosa sea más peligrosa aún.

Combinaciones que requieren precauciones de uso:

• Medicamentos con actividad hiperglucemiante intrínseca (por ejemplo, los glucocorticoides y tetracosactides (vías sistémica y local), beta-2-agonistas, danazol, clorpromazina en altas dosis de 100 mg por día y diuréticos:

Se puede requerir un monitoreo de glucosa en la sangre con más frecuencia, especialmente al comienzo del tratamiento. Si es necesario, ajustar la dosis de metformina durante el tratamiento con el medicamento respectivo producto y con la suspensión.

• Diuréticos, especialmente los diuréticos de asa: Puede aumentar el riesgo de acidosis láctica debido a su potencial para disminuir la función renal.

• Inhibidores de la ECA: Los inhibidores de la ECA pueden disminuir los niveles de glucosa en sangre. Por lo tanto, el ajuste de la dosis de metformina clorhidrato puede ser necesario cuando se agregan o se suspende este tipo de medicamentos.

• Bloqueadores de los canales de calcio: Los antagonistas del calcio pueden afectar el control de la glucosa en pacientes diabéticos, se recomienda un monitoreo regular del control glucémico.

• Beta-bloqueantes: La coadministración de metformina y beta bloqueadores puede dar lugar a una potenciación de la acción antidiabética. Además, algunos de los signos premonitorios de hipoglucemia, en particular, taquicardia, se pueden enmascarar. Se debe llevar a cabo un control de la glucosa en sangre durante el ajuste de la dosis de cada fármaco.

• Cimetidina: Se ha reportado la reducción del aclaramiento de la metformina durante la terapia con cimetidina, por lo que una reducción de la dosis debe ser considerada.

• Anticoagulantes: La metformina aumenta la velocidad de eliminación de los antagonistas de la vitamina K. Por consiguiente, el tiempo de protrombina debe ser monitoreado muy de cerca en los pacientes en los que la metformina y antagonistas de la vitamina son administrados concomitantemente. El cese de la metformina en pacientes que recibieron antagonistas de la vitamina K puede causar incrementos marcados en el tiempo de protrombina.

• Nifedipino: Un estudio de interacción entre fármacos de una sola dosis de metformina y nifedipino en voluntarios sanos demostró que la administración conjunta de metformina y nifedipino aumentó la Cmax y el AUC de 20% y 9% de metformina plasmática, respectivamente, y aumentó la cantidad de metformina excretada en la orina. Tmax y la vida media de metformina no se vieron afectados. EL nifedipino parece mejorar la absorción de la metformina. La metformina tuvo efectos mínimos sobre la farmacocinética de nifedipino.

Efectos en las pruebas de laboratorio: No se dispone de información.

Efectos sobre la capacidad para conducir o manejar maquinaria: La monoterapia con metformina no causa hipoglucemia y por lo tanto no tiene ningún efecto sobre la capacidad para conducir o utilizar maquinaria.

Sin embargo, los pacientes deben ser advertidos del riesgo de hipoglucemia cuando la metformina se utiliza en combinación con otros agentes antidiabéticos (sulfonilureas, glinidas, insulina).

DOSIS Y ADMINISTRACIÓN

Es importante que los comprimidos se tomen en dosis divididas con las comidas.

Inicialmente 500 mg debe tomarse una vez o dos veces al día y si es necesario ser incrementada después de un par de semanas hasta 1 g tres veces al día. La dosis se debe ajustar con incrementos graduales hasta que se obtenga el efecto deseado. 500 mg tres veces al día es a menudo suficiente para obtener el control diabético.

Si es necesario, la dosis se puede aumentar a 1 g tres veces al día, que es el máximo dosis diaria recomendada. El control puede ser alcanzado en pocos días, pero en ocasiones requiere hasta de dos semanas. Una vez se ha obtenido el control, la dosis debe ser revisada y reducida al nivel más bajo de mantenimiento consistente con un buen control de la diabetes.

La dosis de metformina debe revisarse con frecuencia en pacientes estabilizados con metformina, especialmente si desarrollan una enfermedad, ya que pueden tolerar el fármaco menos, sobre todo si la enfermedad está acompañada por una disminución en la función renal. Si es necesario, la metformina debe ser cesada por unos pocos días durante una enfermedad y ser reiniciada a dosis bajas, como para la terapia inicial.

La acción de la metformina es progresiva y no se debe hacer una evaluación final de la respuesta real del paciente antes del día 21 de tratamiento; se recomiendan las estimaciones de azúcar en sangre durante los primeros 15 días de estabilización. La metformina no produce un estado de hipoglucemia cuando se usa sola, sin embargo, debido a su acción en el aumento de la eficacia de la insulina, se debe tener cuidado cuando la metformina se administra inicialmente con dosis de insulina por vía parenteral.

Ancianos: La dosis inicial y de mantenimiento de la metformina debe ser conservadora en pacientes ancianos, debido a la posibilidad de disminución de la función renal en esta población. Cualquier ajuste de dosis debería basarse en una evaluación cuidadosa de la función renal. Generalmente, los pacientes de edad avanzada no se debe ajustar a la dosis máxima de metformina.

Uso en niños y adolescentes: La metformina puede ser utilizada como monoterapia en niños de 10 años de edad y adolescentes. La dosis inicial habitual es de una comprimido de 500 mg o 850 mg una vez al día, administrada durante las comidas o después de las comidas.

Después de 10 a 15 días, la dosis debe ser ajustada en base a las mediciones de glucosa en sangre. Un aumento lento de la dosis puede mejorar la tolerabilidad gastrointestinal.

La dosis máxima recomendada de metformina es de 2 g al día, tomada como dos o tres dosis divididas.

En pacientes debilitados o desnutridos, la dosis debe ser conservadora y estar basada en una cuidadosa evaluación de la función renal.

SOBREDOSIS

Síntomas: La hipoglucemia no se ha visto con la ingestión de hasta 85 g de metformina sola, aunque la acidosis láctica se ha producido en tales circunstancias. La aparición de acidosis láctica es a menudo sutil y está acompañada sólo por síntomas no específicos como malestar general, mialgias, dificultad respiratoria, aumento de la somnolencia y malestar abdominal inespecífico. No se puede asociar hipotermia, hipotensión y bradiarritmias resistentes con más marcada acidosis. La acidosis láctica se debe sospechar en cualquier paciente diabético con acidosis metabólica que carecen de evidencia de cetoacidosis (cetonuria y ketonaemia).

Tratamiento: La acidosis láctica puede desarrollarse en pacientes diabéticos con sobredosis tratados con metformina. La acidosis láctica se diagnostica y se controla mediante la medición de electrolitos séricos, pH arterial y pCO2 y la concentración plasmática de lactato arterial.

El objetivo del tratamiento es el manejo de cualquier trastorno subyacente, y en algunos casos esto será suficiente para permitir el mecanismo homeostático del cuerpo para corregir el desequilibrio ácido-base. Las ventajas de un tratamiento más activo de la acidosis deben equilibrarse con los riesgos, incluyendo sobre-alcalinización con bicarbonato de sodio. Debido a que el clorhidrato de metformina es dializable (Con una depuración de hasta 170 ml/min bajo buenas condiciones hemodinámicas), se recomienda una hemodiálisis pronta para corregir la acidosis y eliminar la metformina acumulada.

En caso de una sobredosis póngase en contacto con el Centro de Información Sobre Tóxicos para el asesoramiento y manejo.

DESCRIPCIÓN

El clorhidrato de metformina es un polvo blanco cristalino. Es soluble en agua, ligeramente soluble en etanol y prácticamente insoluble en acetona y en cloruro de metileno.


FARMACOLOGÍA

La metformina es una biguanida con efectos antihiperglucemiantes, que reduce la glucosa en plasma posprandial y basal. No estimula la secreción de insulina, por lo que no provoca hipoglucemia.

La metformina actúa por medio de 3 mecanismos:

(1) Reducción de la producción hepática de glucosa mediante la inhibición de la gluconeogénesis y la glucogenolisis.

(2) En el músculo, incrementando la sensibilidad a la insulina, mejorando la captación de glucosa periférica y su utilización

(3) Retraso de la absorción intestinal de la glucosa.

La metformina estimula la síntesis intracelular del glucógeno actuando sobre la glucógeno sintetasa.

La metformina incrementa la capacidad de transporte de todos los tipos de transportadores de membrana de glucosa (GLUT).

En humanos, independientemente de su acción sobre la glucemia, la metformina presenta efectos favorables sobre el metabolismo lipídico. Este hecho se ha demostrado con dosis terapéuticas en estudios controlados a medio o largo plazo: la metformina reduce el colesterol total, el LDL-colesterol y los niveles de triglicéridos.

Farmacocinética:

Absorción: Después de la administración oral, el clorhidrato de metformina se absorbe a lo largo de toda la mucosa gastrointestinal. Los estudios que utilizan dosis orales únicas de comprimidos de metformina indican que hay la falta de proporcionalidad de la dosis con dosis crecientes, lo cual es debido a la disminución de la absorción y no a un aumento en la eliminación. Luego de la administración oral, la absorción de metformina es saturable e incompleta. Se asume que la farmacocinética de la absorción de metformina es no lineal.

En las dosis e intervalos de administración usuales de metformina el estado de equilibrio en las concentraciones plasmáticas se alcanza en 24-48 horas y son generalmente menos de 1 µg/ml. Durante los ensayos clínicos controlados, los niveles plasmáticos máximos de metformina generalmente no superan los 5 mg/ml, incluso con las dosis máximas.

Distribución: La metformina no se une a proteínas plasmáticas.

Metabolismo: La metformina se excreta sin cambios por la orina y no sufre metabolismo hepático.

Excreción: En pacientes con función renal disminuida (basado en el aclaramiento de creatinina), la vida media en plasma de la metformina es prolongada y el aclaramiento renal disminuye en proporción a la disminución del aclaramiento de creatinina, por ejemplo, si el aclaramiento de creatinina es de 10-30 ml/min, el aclaramiento renal se reduce a 20% de lo normal.

Un estudio aleatorizado, de etiqueta abierta de bioequivalencia en 16 voluntarios sanos demostró, basado en las Cmax y las determinaciones de las AUC, que una comprimido de metformina 1000 mg pueden sustituir dos tablas de 500 mg de metformina. La biodisponibilidad relativa de la comprimido de metformina de 1000 mg en comparación con metformina de 500 mg es 92,6% para AUC y 88% para Cmax.

Pediatría: Después de una dosis oral, los niños de 12 años o más, han demostrado similares perfiles farmacocinéticos de metformina a la observada en adultos. Los datos farmacocinéticos en niños entre 10 y 12 años no están disponibles.

ALMACENAMIENTO: Almacenar por debajo de 30 °C.

Elaborado por: Laboratorio Bagó de Chile S.A.

Av. Vicuña Mackenna 1835, Santiago – Chile

Importado por:

LABORATORIOS BAGÓ DE PERÚ S.A.

Av. Jorge Chávez N° 154 Int. 401, Miraflores

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