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Bandera Perú
BROZEPAM Tabletas
Marca

BROZEPAM

Sustancias

BROMAZEPAM

Forma Farmacéutica y Formulación

Tabletas

COMPOSICIÓN CUALITATIVA Y CUANTITATIVA:

Cada TABLETA contiene:

Bromazepam 3 mg

Excipientes: Celulosa microcristalina, lactosa monohidratada, almidón de maíz, colorante laca rojo FD&C N° 40, colorante laca amarillo D&C N° 10, estearato de magnesio.

Un producto de:

SHERFARMA S.A.C.

Jr. Alfred Rosenblat Nº 145 – Urb. Huertos de San Antonio, Santiago de Surco, Lima – Perú. Teléf.: 344-4099

www.sherfarma.com info@sherfarma.com

INDICACIONES TERAPÉUTICAS:

Bromazepam está indicado para el alivio sintomático a corto plazo de las manifestaciones de ansiedad excesiva en pacientes con neurosis de ansiedad.

Geriatría: Los pacientes ancianos y debilitados son especialmente susceptibles a los eventos adversos relacionados a la dosis, por lo tanto en estos pacientes se recomienda una reducción de la dosis.

Pediatría: Bromazepam no es recomendado en niños menores de 18 años.

PROPIEDADES FARMACOLÓGICAS:

Propiedades farmacodinámicas:

Grupo farmacoterapéutico: ansiolíticos. Código ATC: N05BA08, derivados de la benzodiacepina.

Bromazepam es una benzodiacepina con propiedades depresoras en el SNC.

Propiedades farmacocinéticas:

Absorción: La biodisponibilidad absoluta de bromazepam administrado por vía oral es del 60% y la concentración plasmática máxima se alcanza dentro de las 2 horas después de la administración.

Distribución: En promedio, el 70% de bromazepam se une a las proteínas plasmáticas.

Metabolismo: Bromazepam se metaboliza en el hígado y tiene una semivida de eliminación de aproximadamente 20 horas (la vida media puede ser mayor en pacientes ancianos).

Excreción: En un intervalo de 72 horas, 69% de una dosis oral de 12 mg fue recuperado en la orina, en la forma del conjugado 3-hidroxibromazepam y el conjugado 2-(2-amino-5-bromo-3-hidroxibenzoil)- piridina.

CONTRAINDICACIONES:

• Pacientes con hipersensibilidad a otras benzodiacepinas, a este medicamento o a cualquier componente de la formulación.

• Miastenia gravis.

• Insuficiencia hepática severa.

• Insuficiencia respiratoria severa.

• Síndrome de apnea del sueño.

• Glaucoma de ángulo estrecho.

REACCIONES ADVERSAS:

Información general de reacción adversa de medicamentos:

Reacciones adversas más frecuentes: Las reacciones adversas más frecuentes, reportadas con bromazepam, están relacionados con los efectos sobre el SNC e incluyen somnolencia, ataxia y vértigo. Estos fenómenos ocurren principalmente al comienzo del tratamiento y generalmente desaparecen con la administración repetida.

Reacciones adversas graves e importantes: Caídas y fracturas fueron reportados en los usuarios de las benzodiacepinas. El riesgo aumenta en aquellos que toman sedantes de forma concomitante (incluyendo bebidas alcohólicas) y en los pacientes ancianos.

Se han reportado reacciones alérgicas y muy pocos casos de anafilaxia asociada con el uso de benzodiacepinas.

Con el uso de benzodiacepinas pueden ocurrir hostilidad y otras reacciones paradójicas como irritabilidad, excitabilidad, inquietud, agitación, agresividad, delirio, ira, pesadillas, alucinaciones, psicosis, conducta inapropiada y otros efectos adversos sobre el comportamiento. Ellos tienen más probabilidades de ocurrir en niños y pacientes ancianos que en otros pacientes. Si esto ocurre se debe descontinuar el uso del medicamento.

La amnesia anterógrada puede presentarse utilizando dosis terapéuticas de las benzodiacepinas, el riesgo aumenta a dosis más altas. Efectos de la amnesia anterógrada pueden estar asociados con comportamiento inapropiado.

El uso crónico (incluso a dosis terapéuticas) puede conducir al desarrollo de dependencia física y psíquica de fármacos: la descontinuación del tratamiento puede dar lugar a fenómenos de abstinencia o de rebote.

Se ha reportado abuso de las benzodiacepinas.

Reacciones adversas post-comercialización: Otros efectos secundarios que pueden ocurrir, listados por sistemas del cuerpo, son los siguientes:

Sistema cardiovascular: Insuficiencia cardiaca incluyendo paro cardiaco; hipotensión, palpitaciones, taquicardia.

Sistema digestivo: Sequedad de boca, náuseas, trastornos gastrointestinales inespecíficos, vómitos.

Sistema hemático y linfático: Disminución de la hemoglobina y el hematocrito, aumento o disminución de los glóbulos blancos.

Desórdenes metabólicos y nutricionales: aumento o disminución en los niveles de azúcar en la sangre, elevaciones de fosfatasa alcalina, bilirrubina, TGO, TGP.

Sistema musculoesquelético: debilidad muscular, espasmo muscular.

Sistema nervioso: somnolencia, dolor de cabeza, mareos, disminución del estado de alerta, ataxia, fatiga, convulsiones, estado de confusión, desorden emocional, depresión, euforia, cambios en la libido.

Trastornos respiratorios: depresión respiratoria.

Desórdenes de la piel y del tejido subcutáneo: prurito, erupción.

Sentidos especiales: diplopía, visión borrosa.

Sistema urogenital: incontinencia.

Lesiones, intoxicaciones y complicaciones del procedimiento: se han notificado casos de caídas y fracturas en los usuarios de las benzodiacepinas. El riesgo es mayor en aquellos que toman de forma concomitante sedantes (incluyendo bebidas alcohólicas) y en los pacientes ancianos.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y OTRAS INTERACCIONES:

Interacciones entre fármacos:

Interacción farmacocinética fármaco-fármaco (DDI): Existe la posibilidad de que los compuestos que inhiben ciertas enzimas hepáticas puedan afectar a la actividad de aquellas benzodiacepinas que son metabolizadas por estas enzimas. La administración concomitante de cimetidina o propranolol pueden prolongar la vida media de eliminación de bromazepam.

Interacción farmacodinámica fármaco-fármaco (DDI):

Medicamentos que actúan sobre el SNC: El uso concomitante de benzodiacepinas y opioides aumenta el riesgo de depresión respiratoria debido a las acciones en diferentes sitios receptores en el SNC que controlan la respiración. Las benzodiacepinas interactúan en los sitios GABAA, y los opioides interactúan principalmente en los receptores mu. Cuando se combinan benzodiacepinas y opioides, existe la posibilidad de que las benzodiacepinas empeoren significativamente la depresión respiratoria relacionada con los opioides. Limitar la dosis y la duración del uso concomitante de benzodiacepinas y opioides, y seguir a los pacientes de cerca por depresión respiratoria y sedación.

Los efectos sobre la sedación, la respiración y la hemodinamia pueden verse intensificados cuando se administra bromazepam de forma concomitante con cualquier depresor del SNC incluyendo alcohol, narcóticos, analgésicos narcóticos, barbitúricos, hipnóticos no barbitúricos, antihistamínicos, fenotiazinas, tioxantenos, antipsicóticos tipo butirofenonas, ansiolíticos/sedantes, anestésicos, inhibidores de la monoaminooxidasa, antidepresivos tricíclicos y anticonvulsivantes.

En el caso de analgésicos narcóticos, también se puede producir un aumento de la euforia, dando lugar a un aumento de la dependencia psíquica. Debido al incremento de los efectos que podrían ocurrir, se debe aconsejar a los pacientes de evitar el uso simultáneo de otros fármacos depresores del SNC y deben de tener cuidado de no tomar alcohol durante la administración de bromazepam.

Interacciones fármaco-estilos de vida: Debe evitarse el uso concomitante de bromazepam con alcohol. El uso concomitante tiene el potencial de aumentar los efectos clínicos de bromazepam, incluyendo posiblemente sedación intensa, depresión respiratoria y/o cardiovascular clínicamente relevante.

PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS ESPECIALES:

Las benzodiacepinas solo están indicadas cuando el trastorno de ansiedad es severo, incapacitante o somete al individuo a la angustia extrema.

Bromazepam no es recomendado para el uso en pacientes con trastornos depresivos o psicóticos.

La amnesia anterógrada puede ocurrir con dosis terapéuticas de benzodiacepinas y puede ser asociado con comportamiento inapropiado, el riesgo aumenta con altas dosis.

Riesgos derivados del uso concomitante con opiáceos: El uso concomitante de benzodiacepinas, incluyendo BROZEPAM® 3 mg tabletas, y opioides puede resultar en sedación profunda, depresión respiratoria, coma y muerte. Debido a estos riesgos, reserve la prescripción concomitante de benzodiacepinas y opioides para su uso en pacientes en los cuales las opciones alternativas de tratamiento son inadecuadas.

Los estudios observacionales han demostrado que el uso concomitante de analgésicos opiáceos y benzodiacepinas aumenta el riesgo de mortalidad relacionada con el medicamento en comparación con el uso de opioides solos. Si se toma la decisión de prescribir BROZEPAM® 3 mg Tabletas concomitantemente con opioides, prescribir las dosis efectivas más bajas y la duración mínima durante el uso concomitante, y seguir a los pacientes de cerca para detectar signos y síntomas de depresión respiratoria y sedación. Informe a los pacientes y cuidadores acerca de los riesgos de depresión respiratoria y sedación cuando BROZEPAM® 3 mg Tabletas es usado con opiodes.

Uso concomitante de alcohol/depresores del SNC: Debe evitarse el uso concomitante de bromazepam con alcohol y/o depresores del SNC. Este uso concomitante tiene el potencial de aumentar los efectos clínicos de bromazepam, incluyendo posiblemente la sedación intensa, depresión respiratoria y/o cardiovascular clínicamente relevante.

Se debe aconsejar a los pacientes de evitar el uso simultáneo de alcohol y otros fármacos depresores del SNC.

Historia médica de abuso de alcohol o fármaco: Bromazepam debe utilizarse con una precaución extrema en pacientes con antecedentes de abuso de alcohol o drogas.

Las benzodiacepinas han producido habituación, dependencia y síndrome de abstinencia similares a los observados con los barbitúricos y el alcohol. El riesgo de dependencia se incrementa con la dosis y duración del tratamiento, y es mayor en pacientes con un historial médico de abuso de alcohol y drogas.

Dependencia/Tolerancia:

Riesgo de dependencia y abstinencia: Puede ocurrir desarrollo de dependencia física y psíquica con un tratamiento a largo plazo y a dosis terapéuticas de bromazepam. Una vez que se ha desarrollado la dependencia física, la interrupción brusca del tratamiento puede acompañarse de síntomas de abstinencia. Debe considerarse la posibilidad de que tales efectos pueden también ocurrir después de su uso a corto plazo, especialmente a dosis altas, o si la dosis diaria se reduce rápidamente o se interrumpe abruptamente. Los síntomas de abstinencia incluyen irritabilidad, nerviosismo, insomnio, agitación, temblores, convulsiones, diarrea, calambres abdominales, vómitos, sudoración, pérdida de memoria, dolor de cabeza, dolor muscular, ansiedad excesiva, tensión, intranquilidad y confusión. En los casos graves se pueden presentar los siguientes síntomas: desrealización, despersonalización, hiperacusia, entumecimiento y hormigueo de las extremidades, hipersensibilidad a la luz, al ruido y al contacto físico, alucinaciones o crisis epilépticas. Dado que estos síntomas son similares a aquellos para los que se está tratando el paciente, puede parecer que él/ella haya sufrido una recaída al suspender el medicamento. Dado que el riesgo de síntomas de abstinencia es mayor después de la interrupción brusca del tratamiento, el retiro brusco del medicamento debe ser evitado y el tratamiento – aunque sea de corta duración – debe ser concluido mediante la reducción gradual de la dosis diaria.

Tolerancia: Puede desarrollarse cierta pérdida de la respuesta a los efectos de bromazepam, después de un uso continuo durante un tiempo prolongado.

Intolerancia a la lactosa: Lactosa monohidratada es un componente no medicinal de BROZEPAM®. Por lo tanto, los pacientes con problemas hereditarios poco frecuentes de intolerancia a la galactosa, insuficiencia de Lactasa Lapp o malabsorción de glucosa o galactosa no deben de tomar este medicamento.

Neurológico:

Conducción y actividades peligrosas: Dado que el bromazepam tiene un efecto depresor en el sistema nervioso central, debe aconsejarse a los pacientes de evitar conducir, operar maquinaria peligrosa o participar en otras actividades peligrosas que requieran alerta mental y coordinación física. La sedación, amnesia y la función muscular pueden afectar negativamente a la capacidad de conducir o manejar maquinaria. Este efecto es mayor si el paciente ha consumido alcohol.

Deben evitarse por completo, o al menos durante los primeros días de tratamiento, conducir, operar maquinaria y otras actividades peligrosas. La decisión sobre esta cuestión recae en el médico del paciente y debe basarse en la respuesta del paciente al tratamiento y la dosificación implicada.

También deben ser aconsejados de evitar el uso concomitante de alcohol y otros fármacos depresores del sistema nervioso central.

Psiquiátrico:

Trastornos mentales y emocionales: Se debe reconocer que las tendencias suicidas pueden estar presentes en pacientes con trastornos emocionales y que las medidas de protección y tratamiento adecuado pueden ser necesarios y deben ser establecidos sin demora.

Desde que la excitación y otras reacciones paradójicas pueden resultar del uso de sedantes ansiolíticos en pacientes psicóticos, bromazepam no debe utilizarse en pacientes ambulatorios con sospecha de tendencias psicóticas.

Al igual que con otras benzodiacepinas, bromazepam no debe utilizarse en individuos con ansiedad fisiológica o tensiones normales de la vida diaria, pero si es adecuado en presencia de manifestaciones incapacitantes de un trastorno de ansiedad patológica.

Estos medicamentos no son eficaces en pacientes con trastornos caracterológicos y de personalidad o aquellos con trastornos obsesivos-compulsivos. Bromazepam tampoco es recomendado para el tratamiento de trastornos depresivos o psicóticos. Las benzodiacepinas no deben usarse para tratar la ansiedad asociada con la depresión, ya que puede provocar suicidio en estos pacientes.

Respiratoria: La depresión respiratoria puede producirse después de la administración de bromazepam. Este efecto puede agravarse por la obstrucción pre-existente de las vías respiratorias o daño cerebral o si se han dado otros medicamentos que deprimen la respiración. Como regla general, este efecto puede evitarse mediante un ajuste cuidadoso de la dosis a las necesidades individuales.

Bromazepam debe utilizarse con precaución en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas.

Caídas y fracturas: Se han reportado caídas y fracturas entre los consumidores de las benzodiacepinas. El riesgo aumenta en aquellos que toman de forma concomitante sedantes (incluyendo bebidas alcohólicas) y en los pacientes ancianos.

Poblaciones especiales: Embarazo: La seguridad del uso de bromazepam en el embarazo no ha sido establecida. Por lo tanto bromazepam no debe utilizarse durante el embarazo. Diversos estudios han sugerido un aumento del riesgo de malformaciones congénitas (por ejemplo, malformaciones congénitas del corazón, labio leporino y/o paladar hendido) asociados con el uso de benzodiacepinas, clordiazepóxido y diazepam, y meprobamato, durante el primer trimestre del embarazo. Dado que bromazepam es un derivado de benzodiacepina, su administración rara vez se justifica en mujeres que pueden llegar a quedar embarazadas. Se permite la administración de bromazepam durante los últimos tres meses del embarazo o durante el parto sólo en caso de indicación médica estricta, cuando los beneficios esperados para el paciente superan los posibles riesgos para el feto. Debido a la acción farmacológica del producto, se pueden esperar en el feto efectos como latido irregular del corazón, hipotermia, hipotonía, depresión respiratoria moderada, y dificultades en la alimentación en el recién nacido. Asimismo, los bebés nacidos de madres que tomaron benzodiacepinas crónicamente durante las últimas etapas del embarazo pueden desarrollar dependencia física y pueden tener algún riesgo para el desarrollo de síntomas de abstinencia en el periodo postnatal. Si el medicamento se prescribe a una mujer en edad fértil, se debe advertir que consulte a su médico con respecto a la suspensión del fármaco si sospecha o planea quedar embarazada.

Lactancia: Bromazepam y sus metabolitos se excretan probablemente en la leche humana. Por lo tanto, esté fármaco no debe administrarse a madres en periodo de lactancia.

Pediatría: Debido a la falta de suficiente experiencia clínica, bromazepam no es recomendado para el uso en pacientes menores de 18 años de edad.

Geriatría: Los pacientes ancianos y debilitados o aquellos con síndrome orgánico cerebral pueden estar más propensos a la depresión del SNC, incluso después de recibir dosis bajas de benzodiacepinas. Por lo tanto, en estos pacientes la medicación debe iniciarse a dosis iniciales muy bajas, y el incremento debe hacerse gradualmente, dependiendo de la respuesta del paciente, con el fin de evitar el exceso de sedación o deterioro neurológico.

Hay un mayor riesgo de caídas y fracturas en los pacientes ancianos y debilitados consumen benzodiacepinas. El riesgo aumenta en aquellos que toman concomitantemente sedantes (incluyendo bebidas alcohólicas).

Deterioro de la función hepática o renal: En pacientes con insuficiencia hepática o renal, se recomienda iniciar la terapia, si es necesario, a una dosis muy baja e incrementar la dosis en la medida en que tal aumento sea compatible con el grado de la función residual de estos órganos. Estos pacientes deben ser cuidadosamente monitoreados y tener evaluaciones periódicas de laboratorio.

Monitoreo y pruebas de laboratorio: Son aconsejables los recuentos sanguíneos periódicos y pruebas de función hepática si bromazepam es administrado por ciclos repetidos de la terapia.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:

Consideraciones en la dosificación: A fin de minimizar la dosis y/o la frecuencia de administración así como para evitar una sobredosis causada por acumulación, se debe evaluar cuidadosamente a los pacientes al inicio del tratamiento.

La dosis de bromazepam debe individualizarse y ajustarse cuidadosamente con el fin de evitar una sedación excesiva o trastornos mentales y motores. Por lo general, el tratamiento de corta duración debe ser el tratamiento elegido para el alivio sintomático de la ansiedad excesiva y el tratamiento inicial no debe durar más de una semana sin que se haya evaluado nuevamente la necesidad de una extensión limitada del periodo de tratamiento. Si es necesario, se puede regular la dosis del fármaco después de una semana de tratamiento.

Inicialmente, no proporcionar una cantidad de medicamento mayor a la necesaria para 1 semana y no se debe permitir la renovación automática de la prescripción. Las prescripciones posteriores, cuando sea necesario, deben limitarse a un periodo corto de terapia.

Al inicio del tratamiento, puede ser útil informar al paciente que este tendrá una duración corta y explicar con precisión cómo es que la dosis se reducirá progresivamente. También resulta importante que el paciente sepa que existe una posibilidad que el fenómeno de rebote pueda ocurrir mientras se descontinua el fármaco.

Dosis recomendada y ajuste de la dosis:

Dosis usual en adultos: La dosis inicial diaria recomendada para adultos es de 6 a 18 mg en dosis igualmente divididas, dependiendo de la severidad de los síntomas y la respuesta del paciente.

El tratamiento debe iniciarse con dosis bajas y ajustarse según sea necesario. La dosificación óptima puede variar de 6 a 30 mg al día en pacientes individuales, en dosis divididas. Existe una experiencia limitada con dosis altas de hasta 60 mg al día.

Pacientes ancianos y debilitados:

La dosis inicial diaria en estos pacientes no debe exceder de 3 mg en dosis divididas. Esta dosis puede ajustarse cuidadosamente, dependiendo de la tolerancia y la respuesta del paciente.


SOBREDOSIS Y TRATAMIENTO:

Síntomas: Las benzodiacepinas comúnmente causan somnolencia, ataxia, disartria y nistagmo. La sobredosis de bromazepam rara vez es mortal si el medicamento se toma por sí solo, pero puede conducir a arreflexia, apnea, hipotensión, depresión cardiorrespiratoria y coma. Si se produce coma, por lo general tiene una duración de unas pocas horas, pero puede ser más prolongada y cíclica, sobretodo en pacientes ancianos.

Los efectos depresores respiratorios de las benzodiacepinas son más graves en los pacientes con enfermedad respiratoria.

Las benzodiacepinas aumentan los efectos de otros depresores del sistema nervioso central, incluyendo el alcohol.

Tratamiento: En el manejo de la sobredosis, considerar la posibilidad de la participación de múltiples drogas. Se deben controlar los signos vitales del paciente y establecer las medidas de apoyo según el estado clínico del paciente. En particular, los pacientes pueden requerir tratamiento sintomático para los efectos cardiorrespiratorios o efectos en el sistema nervioso central.

A fin de prevenir una mayor absorción se debe usar un método adecuado, por ejemplo administrar carbón activado dentro de 1-2 horas. Si se usa carbón activado es imprescindible mantener las vías respiratorias despejadas en pacientes somnolientos. En caso de ingestión mixta el lavado gástrico puede considerarse, sin embargo no como una medida rutinaria. Generalmente no se recomienda la inducción al vómito.

Como con las sobredosis de otras benzodiacepinas, la diálisis no tiene ningún valor conocido en la sobredosis de bromazepam.

Si la depresión del SNC es grave considerar el uso de flumazenil, un antagonista de los receptores de las benzodiacepinas. Cuando se utiliza flumazenil en el tratamiento de la sobredosis de benzodiacepina se debe tener en cuenta lo siguiente:

• Flumazenil debe administrarse sólo bajo condiciones estrechamente monitorizadas. En vista de la corta vida media (aproximadamente 1 hora), la duración de la acción de flumazenil y la posible necesidad de repetir la dosis, el paciente debe ser estrechamente monitorizado hasta que todos los posibles efectos centrales de la benzodiacepina (por ejemplo, resedación) hayan disminuido.

• Es necesario actuar con especial precaución cuando se utiliza flumazenil en los múltiples casos de sobredosis de fármacos, ya que los efectos tóxicos (arritmias cardíacas y/o convulsiones) de otros fármacos psicotrópicos, especialmente antidepresivos cíclicos, pueden aumentar a medida que los efectos de las benzodiacepinas disminuyen. Flumazenil está contraindicado en los pacientes que han mostrado signos graves de sobredosis de antidepresivos cíclicos.

Advertencia: El antagonista del receptor de benzodiacepina, flumazenil, no está indicado en pacientes con epilepsia que han sido tratados con benzodiacepinas. Los efectos del antagonismo de las benzodiacepinas en estos pacientes pueden provocar convulsiones.

CONDICIONES DE ALMACENAMIENTO:

Almacenar el producto a una temperatura no mayor a 25 °C.

No utilice BROZEPAM® 3 mg Tabletas si observa signos de deterioro del envase o del contenido del mismo.


PERIODO DE VALIDEZ:

3 años. No utilizar BROZEPAM® 3 mg Tabletas después de la fecha de caducidad indicada en el envase.