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Bandera Panamá

RISPERITEG Tabletas cubiertas
Marca

RISPERITEG

Sustancias

RISPERIDONA

Forma Farmacéutica y Formulación

Tabletas cubiertas

Presentación

Caja, 20 Tabletas, 1 Miligramos

Caja, 20 Tabletas, 2 Miligramos

COMPOSICIÓN: Cada TABLETA cubierta de RISPERITEG® 1 mg contiene 1 mg de risperidona; excipientes c.s.

Cada TABLETA cubierta de RISPERITEG® 2 mg contiene 2 mg de risperidona; excipientes c.s.

INDICACIONES: Alternativo en el tratamiento de la esquizofrenia aguda y crónica. Monoterapia en el desorden bipolar. Tratamiento de desórdenes de la conducta en niños, adolescentes y adultos con retardo mental.


MECANISMO DE ACCIÓN: La risperidona es un antagonista selectivo monoaminérgico con una elevada afinidad frente a los receptores serotoninérgicos (5-HT2) y dopaminérgicos (D2). El tratamiento convencional de los síndromes psicóticos se basa en la teoría de que las vías dopaminérgicas hiperactivas contribuyen a las manifestaciones de la esquizofrenia y, por lo tanto, que el bloqueo de los receptores D2 debe aliviar, como de hecho ocurre, los síntomas de la enfermedad. Los antipsicóticos convencionales alivian los síntomas positivos de la esquizofrenia tales como las alucinaciones, delusiones y comportamientos erráticos, pero, al mismo tiempo el bloqueo D2 es responsable de la aparición de los síntomas extrapiramidales. Sin embargo, en la esquizofrenia también están implicadas vías serotoninérgicas y se considera que los efectos terapéuticos de la risperidona se deben a la combinación de sus efectos antagonistas de la dopamina y de la serotonina. En efecto, algunos autores señalan que un exceso de dopamina en el sistema límbico es el responsable de los síntomas positivos de la esquizofrenia, que el bloqueo de la dopamina en el tracto mesocortical es el responsable de los efectos negativos y que, en las vía nerviosas que se proyectan desde la sustancia negra hasta el cuerpo estriado es la que produce los síntomas extrapiramidales. Al antagonizar los efectos de la dopamina en estas tres áreas, los antipsicóticos convencionales alivian los síntomas positivos pero empeoran los síntomas negativos y producen los síntomas extrapiramidales. Por su parte, la risperidona antagoniza los receptores D2 pero solo en el sistema límbico. En el tracto mesocortical la risperidona muestra un bloqueo serotoninérgico lo que ocasiona un exceso de dopamina y un aumento de la transmisión de este neurotransmisor. Este exceso de dopamina eliminaría los síntomas negativos. Pero además, en las vías neuronales que van de la sustancia negra al cuerpo estriado, la risperidona no actúa sobre la dopamina, evitándose de esta manera los efectos extrapiramidales. Como ocurre con otros bloqueadores serotoninérgicos 5-HT2, la risperidona muestra otras propiedades farmacológicas sobre otros receptores. Al unirse a los receptores α1-adrenérgicos, la risperidona puede ocasionar hipotensión. Otras reacciones adversas se explican por sus propiedades antihistamínicas y anticolinérgicas.

CONTRAINDICACIONES Y ADVERTENCIAS: Hipersensibilidad a la risperidona, embarazo y lactancia. Puede producir hipotensión ortostática e interferir con actividades que requieran agudeza visual. Puede interactuar con otros depresores del sistema nervioso central.

Puede antagonizar los efectos de la levodopa y otros agonistas dopaminérgicos. Se han presentado accidentes cerebrovasculares en pacientes tratados con risperidona. No utilizar en pacientes adultos con demencia relacionada a psicosis.

PRECAUCIONES:

En pacientes con demencia aumenta el riesgo de episodios isquémicos cerebrales, entre los que se incluyen accidentes cerebrovasculares, algunos de ellos de desenlace mortal. El análisis de seis estudios controlados con placebo realizados en pacientes mayores de 65 años de edad con diagnóstico de demencia, mostró una incidencia de acontecimientos adversos cerebrovasculares del 3,3% (33/989) en el grupo tratado con risperidona y de 1,2% (8/693) en el grupo de pacientes que recibieron placebo. Por tanto, la risperidona triplica el riesgo de episodios isquémicos cerebrales en esta población. No se apreciaron diferencias estadísticamente significativas en lo que respecta a mortalidad por cualquier causa.

Se deberá realizar una vigilancia aún más estrecha en aquellos pacientes con antecedentes de episodios isquémicos cerebrales. Debido a su actividad alfa bloqueadora, puede manifestar hipotensión ortostática, especialmente durante el periodo inicial de ajuste de dosis. Para reducir el riesgo de hipotensión se aconseja seguir las recomendaciones de ajuste gradual de la dosis. Si se manifiesta hipotensión debe considerarse una reducción de la dosis.

Debido a la posibilidad de disminuir el umbral convulsivo, se recomienda precaución sobre todo en pacientes de alto riesgo. Los fármacos con propiedades antagonistas del receptor de la dopamina han sido relacionados con la inducción de diskinesia tardía, la cual se caracteriza por movimientos rítmicos involuntarios, fundamentalmente de la lengua y/o cara.

Se ha comunicado la aparición de síntomas extrapiramidales como un posible factor de riesgo en el desarrollo de la diskinesia tardía. Dado que el potencial de risperidona para inducir síntomas extrapiramidales es más bajo que el de los neurolépticos clásicos, el riesgo de inducir diskinesia tardía se reduce en comparación con estos últimos. Si aparecen signos y síntomas de diskinesia tardía, deberá considerarse la suspensión del tratamiento con todos los fármacos antipsicóticos.La administración de antipsicóticos se ha asociado al síndrome neuroléptico maligno, complejo sintomático potencialmente mortal (que cursa con hipertermia, rigidez muscular, alteración de la conciencia, pulso errático, diaforesis, taquicardia, etc.). Si aparecen signos o síntomas sugestivos del síndrome neuroléptico maligno tales como hipertermia, rigidez muscular, inestabilidad autonómica, alteraciones de la conciencia y aumento de los niveles de creatín-fosfoquinasa (CPK), deberá suspenderse el tratamiento de todos los fármacos antipsicóticos, incluido risperidona y se debe remitir urgentemente al paciente a un centro hospitalario. Evitar el consumo de bebidas alcohólicas. El bloqueo de los receptores dopaminérgicos en el tracto tuberoinfundibular ocasiona la secreción de prolactina, por tanto, la risperidona produce hiperprolactinemia, con la consiguiente ganancia de peso y en las mujeres, menstruaciones irregulares. Estos efectos son dosis-dependientes, existiendo la posibilidad en el caso de dosis excesivas de risperidona de un aumento de la incidencia de los carcinomas dependientes de prolactina.

RECOMENDACIONES GENERALES: Almacenar en un lugar seco a temperatura menor a 30 ºC. Manténgase fuera del alcance de los niños. Medicamento de venta con fórmula médica. No usar este producto una vez pasada la fecha de vencimiento o caducidad.

EMBARAZO Y LACTANCIA:

Categoría C: Estudios en animales han mostrado un efecto adverso sobre el feto y no hay estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas, sin embargo, los beneficios permiten utilizar el fármaco a pesar de sus riesgos potenciales.

EVENTOS ADVERSOS:

La risperidona es un potente antagonista de los receptores α1-adrenérgicos y puede producir hipotensión. Esta hipotensión es más probable que se desarrolle al inicio del tratamiento y sus síntomas incluyen: mareos, desvanecimiento, taquicardia sinusal y síncope. La incidencia del síncope, estimada a partir de los resultados de los estudios clínicos es de aproximadamente 0,2%, siendo los enfermos de la tercera edad o los pacientes debilitados más propensos a esta reacción adversa. Se recomienda una vigilancia especial sobre estos pacientes, si bien esta reacción adversa suele desaparecer rápidamente sin necesidad de suspender el medicamento. La incidencia de síntomas extrapiramidales (acatisia, reacción distónica, pseudoparkinsonismo) es mucho menor con la risperidona (aproximadamente un 2,1%) en comparación con otros antipsicóticos como el haloperidol. Esto se debe, como se ha indicado anteriormente, a que la risperidona tiene un efecto antagonista de la serotonina que contrarresta su actividad dopaminérgica. Sin embargo, los efectos extrapiramidales son dosis-dependientes y dosis de risperidona por encima de 10 mg/día aumentan el riesgo de que estos se desencadenen. De igual forma, la incidencia de acatisia y distonía es mucho menor con la risperidona que con el haloperidol.

La diskinesia tardía es un desorden que se ha asociado a los tratamientos con antipsicóticos, en particular con fenotiazinas. En el caso de la risperidona se han descrito efectos discinéticos en particular en pacientes que ya padecen la enfermedad. En general, la aparición de síntomas extrapiramidales predice un desarrollo de diskinesia tardía. Aunque no existe evidencia suficiente que asocie la aparición de diskinesia tardía después de un tratamiento prolongado con risperidona, esta posibilidad debe ser tenida en cuenta, en particular en adultos mayores. Por otra parte, es posible que la risperidona enmascare los síntomas de una diskinesia tardía, síntomas que pueden aparecer al suspender el tratamiento. En el caso de que se desarrolle una diskinesia tardía evidente, debe considerarse el retiro de la risperidona. Se ha descrito el síndrome neuroléptico maligno en algunos pocos pacientes tratados con risperidona. El síndrome neuroléptico maligno se caracteriza por hipertermia, rigidez muscular, alteraciones del sistema nervioso autónomo (hipertensión arterial, taquipnea, diaforesis, incontinencia urinaria), alteraciones mentales, así como incremento de algunos parámetros analíticos. En el caso de la risperidona, la aparición de este síndrome no parece ser dosis-dependiente. La experiencia existente con otros neurolépticos sugiere que algunos factores (estrés por altas temperaturas, cansancio, deshidratación, etc.) pueden predisponer a la aparición de este síndrome que suele producirse en pacientes jóvenes. Si se produjera este síndrome durante el tratamiento con risperidona, se debe suspender inmediatamente el medicamento. La risperidona y su metabolito principal, 9-hidroxi-risperidona alargan el intervalo QT. Algunos fármacos que prolongan este intervalo han mostrado producir torsade de pointes, aunque no se comunicado casos de este efecto adverso en el caso de la risperidona. Los pacientes con alguna alteración del ritmo puede ser más susceptibles a esta reacción.

Se ha informado algún caso aislado de taquicardia ventricular. Como consecuencia de sus efectos farmacológicos, la risperidona aumenta los niveles plasmáticos de prolactina, que pueden producir galactorrea, aumento de peso, disminución de la libido, irregularidades menstruales o anovulación en mujeres. Cuando se suspende el tratamiento, los niveles de prolactina vuelven a la normalidad. Las reacciones adversas sobre el sistema nervioso central producidas por la risperidona pueden ser similares a los síntomas neurológicos de algunas enfermedades del SNC. En el 8% de los pacientes se manifiesta somnolencia siendo este el efecto adverso más frecuente. Otros efectos adversos son agitación, ansiedad, insomnio y “jaquecas”.

Con menor frecuencia pueden manifestarse visión borrosa, fatiga, rinitis, aumento de la libido, impotencia y disfunción eyaculatoria. Se han informado algunos casos raros de priapismo que a veces han requerido una intervención quirúrgica y también se ha publicado un caso de púrpura trombótica trombocitopénica en una mujer tratada con la risperidona, que se recuperó después de un tratamiento adecuado.

INTERACCIONES FARMACOLÓGICAS:

La risperidona se metaboliza por la isoenzima CYP2D6 del citocromo P-450. Los fármacos que inducen esta enzima pueden, por lo tanto, acelerar su metabolismo y reducir su eficacia terapéutica. Algunos fármacos pertenecientes a esta categoría son la carbamazepina, el fenobarbital, la rifampicina y el ritonavir. Por el contrario, los fármacos que son inhibidores de la CYP2D6 reducen el depuramiento de la risperidona con lo que puede aumentar la incidencia de reacciones adversas, en particular los síntomas extrapiramidales. Algunos fármacos inhibidores de la CYP2D6 son amiodarona, cimetidina, clomipramina, desipramina, propafenona, quinidina, ritonavir, tioridazina y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Así, por ejemplo, se ha descrito un caso de un paciente tratado con risperidona y fluoxetina que desarolló una diskinesia tardía.

La risperidona prolonga el intervalo QT y debe ser usada con precaución si se administra con otros fármacos que tienen el mismo efecto. Por este motivo la administración concomitante de risperidona y cisaprida está contraindicada. Otros fármacos que prolongan el intervalo QT incluyen los antiarrítmicos de clase IA (quinidina y procainamida) y de clase III (amiodarona, ibutilida y sotatol), los antidepresivos tricíclicos y algunos tetracíclicos (amoxapina y maprotilina) y otras medicaciones antipsicóticas (fenotiazinas, haloperidol y serpindol). También prolongan el intervalo QT: astemizol, trióxido de arsénico, bepridil, diltiazem, grepafloxacina, terfenadina, esparfloxacina, verapamil, bromperidol, disopiramida, dolasetron, encainida, eritromicina, flecainida, probucol y tocainida. Otros antagonistas de la dopamina, como las fenotiazinas y el haloperidol pueden causar efectos aditivos si se administran concomitantemente con la risperidona y deben utilizar con precaución. La risperidona puede inhibir los efectos antiparkinsonianos de algunos fármacos como la bromocriptina, la levodopa, el pergolide, el pramipexol o el ropinirol como consecuencia de su efecto bloqueador de los receptores de dopamina a nivel central.

Como regla general, se recomienda evitar la administración de risperidona a los pacientes con Parkinson medicados a menos que los beneficios potenciales del fármaco compensen el riesgo de una pérdida de eficacia de la levodopa o de otros antiparkinsonianos. La risperidona administrada en dosis repetidas de 4 mg/día no afectó las concentraciones de valproato (1.000 mg/día en 3 dosis) previas a su administración, pero aumentó las concentraciones máximas del valproato en un 20%. Debido a sus efectos primarios sobre el sistema nervioso central, la risperidona puede aumentar los efectos ansiolíticos o sedantes de otras medicaciones como los hipnóticos, la entacapona, el tramadol o el alcohol. La risperidona puede inducir hipotensión ortostática, un efecto que puede incrementar los efectos de los fármacos antihipertensivos. En los pacientes que se encuentren medicados con este tipo de fármacos, se recomiendan dosis iniciales de risperidona más bajas y un ajuste de las dosis más lento. Como medida de precaución, no se deben administrar concomitantemente fármacos antipsicóticos como la risperidona con fármacos que estimulan la producción de prolactina como los análogos de la hormona liberadora de gonadotropina (cetrorelix, ganirelix, goserelina, leuprolide o triptorelina).

FARMACOLOGÍA CLÍNICA:

Absorción: Después de una dosis, el fármaco se absorbe en su totalidad alcanzando las concentraciones máximas en el plasma entre una a dos horas. La absorción no se ve afectada por las comidas, por lo tanto la risperidona puede administrarse con o sin alimentos.

Distribución: Tanto la risperidona como sus metabolitos se unen en un 80-90% a las proteínas del plasma, siendo más elevadas las concentraciones de fármaco libre en los pacientes con enfermedades hepáticas.

Metabolismo: La risperidona es metabolizada por la isoenzima CYP2D6 del citocromo hepático P-450 y también por N-desalquilación. El metabolito más importante, la 9-hidroxi-risperidona es farmacológicamente tan eficaz como la misma risperidona. Los fármacos que inhiben o inducen la isoenzima CYP2D6 pueden afectar la eficacia y la incidencia de reacciones adversas producidas por la risperidona. La risperidona y su metabolito principal se distribuyen en la corteza frontal y el cuerpo estriado del cerebro siendo su vida media de permanencia en estos tejidos mayor que la vida media plasmática. La risperidona tiene una vida media plasmática de unas tres horas mientras que la 9-hidroxi-risperidona tiene una vida media de dos horas.

Eliminación: La risperidona se elimina principalmente por vía renal (90%), siendo excretada solo una pequeña cantidad con las heces. La disfunción renal prolonga la eliminación de la risperidona y de su metabolito, por lo que las dosis se deben reducir en los pacientes renales.

POBLACIONES ESPECIALES:

Pacientes con insuficiencia hepática: Las dosis se deben reducir en estos pacientes. Se recomienda una dosis inicial de 0,5 mg dos veces al día, aumentando las dosis con incrementos de 0,5 mg dos veces al día mientras que sea bien tolerado. No se deben aumentar las dosis en más de 1,5 mg dos veces al día por semana.

Pacientes con insuficiencia renal: CrCl <30 mL/min: se recomienda una dosis inicial de 0,5 mg dos veces al día. Aumentar las dosis con incrementos de 0.5 mg dos veces al día sin sobrepasar incrementos de 1,5 mg dos veces al día por semana.

POSOLOGÍA:

Adultos y adolescentes maores de 15 años: Se recomienda comenzar el tratamiento con dosis de 2 mg/día en una o dos administraciones. El segundo día esta dosis se puede aumentar a 4 mg en una o dos administraciones. El tercer día, aumentar a 6 mg. En algunos pacientes este ajuste de dosis puede ser más lento. Los siguientes incrementos de las dosis, si fuesen necesarios, se deben realizar cada uno de 2 mg y a intervalos semanales. No se ha demostrado que dosis por encima de los 6 mg/día aporten beneficios adicionales, mientras que puede aumentar el riesgo de síntomas extrapiramidales. En el caso de adoptarse la dosis de 8 mg/día, se recomienda dividir esta dosis en dos veces durante dos o tres días y luego, administrar una sola vez al día. No se recomiendan dosis superiores a los 8 mg/kg/día.

Adultos mayores: Inicialmente 0,5 mg dos veces al día aumentando la dosis en 0,5 mg cada dos días. Por encima de 1,5 mg/día, los incrementos se deben hacer a intervalos semanales.

Tratamiento de la manía bipolar: En la mayor parte de los estudios, la dosis inicial de risperidona fue de 2 mg o 3 mg una vez al día, aumentando progresivamente las dosis con incrementos de 1 mg o 2 mg/día. No se han estudiado dosis mayores a 6 mg/día en esta indicación. Cuando la risperidona va a reemplazar a otros antipsicóticos, se recomienda si ello es posible, interrumpir de forma gradual el tratamiento previo, al mismo tiempo que se inicia la terapia con risperidona. Se debe evaluar periódicamente la necesidad de continuar con la medicación antiparkinsoniana preexistente.

SOBREDOSIS:

La experiencia previa a la comercialización incluyó ocho reportes de sobredosis aguda de risperidona con rangos de dosis calculados entre 20 mg y 300 mg y ninguna fatalidad. En general, los signos y síntomas reportados fueron los resultantes de una exageración de los efectos farmacológicos conocidos del medicamento, por ejemplo somnolencia y sedación, taquicardia e hipotensión y síntomas extrapiramidales.

Un caso, que involucró una sobredosis calculada de 240 mg, se asoció a hiponatremia, hipokalemia, prolongación del QT y ensanchamiento del QRS. Otro caso, que involucró una sobredosis calculada de 36 mg, se asoció a una convulsión. La experiencia posterior a la comercialización incluye reportes de sobredosis aguda de risperidona, con dosis calculadas de hasta 360 mg. En general, los signos y síntomas reportados con mayor frecuencia son los resultantes de una exageración de los efectos farmacológicos conocidos del medicamento, v.g., somnolencia, sedación, taquicardia, hipotensión y síntomas extrapiramidales.

Otras reacciones adversas relacionadas con la sobredosis de risperidona, reportadas desde la introducción al mercado, incluyen prolongación del intervalo QT y convulsiones. Se ha reportado tipo torsade de pointes en asociación con la sobredosis combinada de risperidona y paroxetina. En caso de una sobredosis aguda, establezca y mantenga la vía aérea y asegure la oxigenación y ventilación adecuadas.

Se debe considerar un lavado gástrico (después de la intubación, si el paciente no está consciente) y la administración de carbón activado junto con un laxante. La posibilidad de obnubilación, convulsiones o reacción distónica de la cabeza y el cuello después de una sobredosis pueden generar riesgo de aspiración con la inducción de emesis. Se debe comenzar de inmediato la monitorización cardiovascular y debe incluir monitorización electrocardiográfica continua para detectar posibles arritmias. Si se administra terapia antiarrítmica, la disopiramida, la procainamida y la quinidina conllevan un riesgo teórico de efectos de prolongación del QT que pueden ser aditivos a los de la risperidona.

De la misma manera, es razonable esperar que las propiedades alfa-bloqueadoras del bretilio puedan ser aditivas a las de la risperidona, resultando en hipotensión problemática. No existe ningún antídoto específico para la risperidona. Por lo tanto, se deben instaurar las medidas de soporte apropiadas. La posibilidad de compromiso por múltiples medicamentos debe ser tenida en cuenta. La hipotensión y el colapso circulatorio deben ser tratados con las medidas apropiadas, como líquidos intravenosos y/o agentes simpaticomiméticos (la epinefrina y la dopamina no deben ser utilizadas, ya que la estimulación beta puede empeorar la hipotensión en el escenario del bloqueo alfa inducido por la risperidona). En casos de síntomas extrapiramidales severos, se debe administrar medicación anticolinérgica. La supervisión y la monitorización médicas cercanas deben continuar hasta que el paciente se recupere.

DESCRIPCIÓN: La risperidona es un agente antipsicótico, derivado benzoisoxazólico, emparentado estructuralmente con las butirofenonas. Es un antagonista altamente selectivo de los receptores de la serotonina (5-hidroxitriptamina, 5-HT) 5-HT2 y los receptores de dopamina D2. La risperidona es un fármaco activo por vía oral considerado como primera opción para el tratamiento de las psicosis. También es eficaz en el tratamiento del síndrome de Tourette. Presenta la ventaja sobre otros fármacos antipsicóticos de producir menos síntomas extrapiramidales y de no estar asociado al desarrollo de agranulocitosis.

PRESENTACIÓN: RISPERITEG® 1 mg, caja por 20 tabletas cubiertas.

RISPERITEG® 2 mg, caja por 20 tabletas cubiertas de 2 mg.

Versión 01/06/2016.

TG*

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