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ZIDIC-C Solución oral
Marca

ZIDIC-C

Sustancias

ZIDOVUDINA

Forma Farmacéutica y Formulación

Solución oral

Presentación

1 Caja , 1 Frasco con jeringa dosificadora , 240 ml

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada 100 ml contienen:

Zidovudina

1.0 g

Vehículo, c.b.p.

100 ml

INDICACIONES TERAPÉUTICAS: Se indica en combinación con otros antirretrovirales para el tratamiento de la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) en niños y en adultos.

En la actualidad la zidovudina es el primer fármaco que se escoge para tratar la infección por VIH en sujetos cuyo número de linfocitos CD4 es menor de 500 células/mm3. En personas con SIDA y el complejo
afín al SIDA, la zidovudina permite prolongar la supervivencia, disminuye la frecuencia de infecciones por oportunistas, mejora el peso corporal y el estado funcional, incrementa el número de linfocitos CD4 y otros parámetros inmunitarios, y disminuye el RNA plasmático del VIH.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA:

Farmacocinética de la zidovudina oral:

Adultos: La zidovudina se absorbe bien en el intestino y en todos los niveles de dosis estudiados, la biodisponibilidad es de 60 a 70%.

Existen datos escasos sobre el empleo de zidovudina en pacientes con insuficiencias renal y/o hepática.

Niños: El perfil farmacocinético de la zidovudina en niños de 5-6 meses, es similar al del adulto. La zidovudina se absorbe bien del intestino en todos los rangos de dosis estudiados. La biodisponibilidad es del 60-74% con una media del 65%.

Las concentraciones máximas en estado de equilibrio son de 4.45 µM (1.19 µg/ml) a la dosis de 120 mg de zidovudina (en solución)/m2 y de 7.7 µM (2.06 µg/ml) a la dosis de 180 mg/m2 de superficie corporal.

Los datos disponibles de la farmacocinética en neonatos y lactantes indican que la glucuronidación de la zidovudina se reduce como consecuencia de su mayor biodisponibilidad, reducción en el aclaramiento y más prolongada vida media en niños menores de 14 días, posteriormente la farmacocinética es similar a la reportada en los adultos.

Los datos disponibles sobre la farmacocinética en neonatos e infantes indican que la glucuronidación de la zidovudina es reducida con consecuente aumento en su biodisponibilidad, reducción en el aclaramiento y mayor vida media en niños menores de 14 días, posteriormente su perfil farmacocinético es similar al reportado en los adultos.

El aclaramiento renal de la zidovudina excede por mucho el aclaramiento de creatinina, lo que significa que existe una gran secreción tubular.

Distribución oral en adultos: La relación de zidovudina entre el líquido cefalorraquídeo (LCR) y el plasma 2-4 horas después de la dosis, es de aproximadamente 0.5; los datos indican que la zidovudina cruza la placenta y se encuentra en el líquido amniótico y la sangre fetal.

La zidovudina también se ha detectado en el semen y en la leche materna.

En niños, la relación LCR/plasma fue de 0.52-0.85 determinado durante el tratamiento oral 0.5 a 4 horas, después de la dosis, y fue de 0.87 durante el tratamiento I.V. de 1-5 horas después de la infusión de 1 hora de duración.

La unión de la zidovudina a las proteínas plasmáticas es relativamente baja (34-38%) y en consecuencia no se anticipan interacciones con otras sustancias por desplazamiento de los sitios de unión.

Insuficiencia renal: Los pacientes con insuficiencia renal tenían concentraciones plasmáticas de zidovudina un 50% más altas que los sujetos sanos. La exposición sistémica (medida como área bajo la curva [ABC] de zidovudina-tiempo) se incrementa el 100%; la vida media de la zidovudina no se alteró significativamente. En la insuficiencia renal se acumula en forma importante el metabolito glucurónido, pero parece no tener toxicidad.

La hemodiálisis y la diálisis peritoneal no tienen efecto significativo sobre la zidovudina, en tanto que aumentan la eliminación del glucurónido (véase Dosis y vía de administración).

Insuficiencia hepática: Los datos en los pacientes con cirrosis sugieren que puede ocurrir acumulación de zidovudina, por la insuficiencia hepática y disminución en la glucuronidación. Pueden ser necesarios ajustes en la dosis, pero no se pueden hacer recomendaciones por lo limitado de la información.

Seniles: La farmacocinética de la zidovudina no se ha estudiado en mayores de 65 años.

Embarazo: La farmacocinética de la zidovudina se estudió en 8 mujeres embazadas durante el último trimestre de la gestación. Conforme progresó el embarazo no se evidenció acumulación de zidovudina.

La farmacocinética fue similar a la de adultos sin embarazo. Se observó consistencia en la transmisión pasiva de la zidovudina a través de la placenta. Las concentraciones de zidovudina en el plasma fetal al nacimiento, fueron esencialmente iguales a las concentraciones maternas en el momento del parto.

La absorción de zidovudina después de la administración de zidovudina, fue marginalmente más rápida que la observada para las cápsulas, con concentraciones máximas promedio de 0.5 y 0.8 horas respectivamente. Los valores promedio de las concentraciones máximas en el estado de equilibrio normalizadas a 200 mg, fueron de 5.8 µM (o 1.55 µg/ml) para la solución oral.

Farmacodinamia: La zidovudina por grupo farmacoterapéutico es un análogo nucleósido, en la clasificación ATC tiene la clave J05A F01. Es un agente antiviral altamente activo in vitro contra los retrovirus, incluyendo al VIH.

La zidovudina es fosforilada por la cinasa celular de la timidina en células infectadas y no infectadas, lo que da lugar a la zidovudina monofosfato (ZDV-MP). La fosforilación subsecuente de la ZDV-MP a la forma difosfato (ZDP) y posteriormente a la trifosfato (ZTP), es catalizada por la timidilato-cinasa y cinasas inespecíficas respectivamente. La ZTP actúa como inhibidor y sustrato de la transcriptasa reversa viral (TR) y se bloquea en consecuencia la formación de ADN al incorporarse la ZTP a la cadena, con la consecuente terminación de la cadena. La afinidad de la ZTP por la TR viral, es aproximadamente 100 veces más grande que por la polimerasa alfa del ADN celular. Se ha mostrado que la zidovudina actúa en formas aditiva o sinérgica con un gran número de agentes contra el VIH, como la lamivudina, la didanosina y el interferón alfa, inhibiendo la replicación del VIH en los cultivos celulares.

La resistencia a los análogos de la timidina (uno de los cuales es la zidovudina), está bien caracterizada y es conferida por la acumulación escalonada de hasta seis mutaciones específicas en la transcriptasa reversa en los codones: 41, 67, 70, 210, 215 y 219.

Los virus adquieren resistencia fenotípica a los análogos de la timidina por mutaciones de los codones 41 y 215 o por la acumulación de por lo menos cuatro de las seis mutaciones antes señaladas. Las mutaciones de los análogos de la timidina no causan resistencia cruzada con otros nucleósidos y permiten el uso subsecuente de otros inhibidores de la transcriptasa reversa análogos nucleósidos (ITRAN).

Existen dos patrones en las mutaciones de resistencia: El primero caracterizado por mutaciones de la TR en los codones 62, 75, 77, 116 y 151 y el segundo involucrando típicamente a las mutaciones T69S más la inserción de un par con 6 bases en la misma posición, resultando en resistencia fenotípica a la zidovudina. Cualquiera de estas dos mutaciones en los patrones de resistencia a nucleósidos, limitan severamente las opciones terapéuticas futuras.

La relación entre la susceptibilidad in vitro del virus VIH a la zidovudina y la respuesta clínica al tratamiento, está en estudio. Las pruebas de susceptibilidad in vitro no han sido estandarizadas y los resultados pueden variar por factores metodológicos.

Los estudios de la zidovudina en combinación con lamivudina, indican que aislamientos de virus resistentes a la zidovudina pueden tornarse nuevamente sensibles a ésta cuando simultáneamente adquieren resistencia contra la lamivudina. Más aún, hay evidencia clínica que muestra que lamivudina más la zidovudina, retrasan la aparición de cepas resistentes a la zidovudina en pacientes vírgenes a tratamiento antirretroviral. La zidovudina se ha empleado ampliamente como un componente de la terapia antirretroviral (ARV) combinada con otros ITRAN o con inhibidores de la transcriptasa reversa no análogos nucleósidos o con inhibidores de proteasa.

Profilaxis post-exposición (PPE): Recomiendan que en caso de exposición accidental con sangre infectada con VIH, por ejemplo, de una lesión con aguja (picadura), se debe administrar una combinación de zidovudina y lamivudina de manera inmediata (dentro de las primeras dos horas). En los casos de alto riesgo de infección se debe incluir un inhibidor de proteasa en la combinación. Se recomienda que la profilaxis antirretroviral se continúe durante cuatro semanas.

No se han llevado a cabo estudios clínicos en profilaxis post-exposición y la información que la apoya es limitada. La seroconversión puede llegar a presentarse a pesar del tratamiento temprano con agentes antirretrovirales.

CONTRAINDICACIONES: La zidovudina está contraindicada en pacientes con hipersensibilidad conocida a este o a cualquiera de los componentes de la fórmula.

La zidovudina no debe administrarse a pacientes con recuento de neutrófilos anormalmente bajo (menor de 0.75 x 109/L) o niveles de hemoglobina anormalmente bajos (menor de 7.5 g/dL o 4.65 mmol/L).

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Embarazo: Se ha demostrado que la zidovudina cruza la placenta en humanos (véase Farmacocinética). Debido a los limitados datos sobre el uso de ZIDIC-C antes de la semana 14 de la gestación, su empleo debe ser considerado únicamente cuando el beneficio potencial supere los riesgos para el feto.

Transmisión materno-fetal: En el estudio ACTG-076 sobre (AIDS Clinical Trials Group) el empleo de ZIDIC-C en la mujer embarazada a partir de las 14 semanas de gestación, con el subsecuente tratamiento de su recién nacido, ha demostrado reducir significativamente el porcentaje de transmisión materno-fetal del VIH (23% de infección con placebo contra 8% para zidovudina). La terapia oral con ZIDIC-C comenzó entre las semanas 14 y 34 de gestación y continuó hasta el inicio del trabajo de parto.

Lactancia: Algunos expertos en salud recomiendan que las mujeres infectadas con VIH no amamanten a sus hijos con el objeto de evitar la transmisión del VIH. Después de una simple dosis de 200 mg de zidovudina a mujeres infectadas con VIH, la concentración promedio de zidovudina fue similar en la leche humana y el plasma. Por lo tanto, ya que tanto el virus como el fármaco pasan a través de la leche materna, se recomienda que las mujeres en terapia con ZIDIC-C no amamanten a sus hijos.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS: Los principales efectos tóxicos de la zidovudina son la granulocitopenia y la anemia. Durante el comienzo de la terapéutica con zidovudina aparecen frecuentemente cefalea, náuseas, vómito, insomnio y mialgias, todos intensos pero suelen reducirse con el uso interrumpido. Otros efectos adversos incluyen pigmentación ungüeal, miopatía, neurotoxicidades y, en pocas ocasiones, hepatitis, úlceras esofágicas o edema de la mácula en el ojo. La miopatía se acompaña de debilidad, dolor, mayores cifras de creatinfosfocinasa y alteraciones en la morfología de mitocondrias y, con menor frecuencia, cardiomiopatías. La miopatía surge con el consumo duradero del fármaco y casi siempre muestra involución poco a poco después de interrumpir su empleo. También se han descrito lactoacidosis intensa y hematomegalia con esteatosis.

El perfil de efectos indeseables es similar para niños y adultos. Se han reportado los siguientes eventos adversos en pacientes tratados con zidovudina. Estos también pueden ocurrir como parte de la enfermedad subyacente, en asociación con otros medicamentos utilizados para el tratamiento de la enfermedad por VIH.

Se ha establecido la siguiente forma convencional para la clasificación de los eventos indeseables:

Eventos adversos hematológicos:

Comunes: anemia (puede requerir transfusiones), neutropenia y leucopenia. Estos eventos ocurren más frecuentemente en pacientes con VIH/SIDA avanzado (especialmente cuando hay pobre reserva de la médula ósea antes del tratamiento) y particularmente en pacientes con CD4 < 100/mm3. Puede ser necesario reducir la dosis o suspender el tratamiento (véase Precauciones generales).

* La incidencia de neutropenia fue mayor en pacientes cuyas cuentas de neutrófilos, niveles de hemoglobina y de vitamina B12 se encontraban bajos al inicio del tratamiento con zidovudina.

No comunes: trombocitopenia y pancitopenia (con hipoplasia de médula ósea).

Raros: aplasia pura de células rojas.

Muy raros: anemia aplásica.

Alteraciones de la nutrición y del metabolismo:

Raros: acidosis láctica en ausencia de hipoxemia, anorexia.

Alteraciones psiquiátricas:

Raros: ansiedad y depresión.

Alteraciones del sistema nervioso:

Muy comunes: cefalea.

Comunes: mareos.

Raros: insomnio, parestesia, somnolencia, pérdida de la agudeza mental, convulsiones.

Alteraciones cardiacas:

Raros: cardiomiopatía.

Alteraciones respiratorias:

No comunes: disnea.

Raros: tos.

Alteraciones gastrointestinales:

Muy comunes: náuseas.

Comunes: vómito, dolor abdominal y diarrea.

No común: flatulencia.

Raros: pigmentación de la mucosa oral, alteraciones del gusto y dispepsia. Pancreatitis.

Alteraciones hepatobiliares:

Raros: alteraciones hepáticas como hepatomegalia severa con esteatosis.

Piel y tejido subcutáneo:

No comunes: eritema y prurito.

Raros: pigmentación de piel y uñas, urticaria y diaforesis.

Alteraciones musculoesqueléticas y del tejido conectivo:

Comunes: mialgias.

No comunes: miopatías.

Alteraciones renales y urinarias:

Raros: poliaquiuria.

Alteraciones del aparato reproductor y glándulas mamarias:

Raros: ginecomastia.

Alteraciones generales y asociadas al sitio de administración:

Comunes: malestar.

No comunes: fiebre, dolor generalizado y astenia.

Raros: dolor de pecho, síntomas catarrales.


PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD:

Carcinogenicidad: Los datos disponibles en pacientes tratados con enfermedad avanzada por VIH con ZIDIC-C indican que el riesgo de desarrollar linfomas es similar que el observado en pacientes no tratados. ZIDIC-C no es un tratamiento curativo de la infección por VIH y los pacientes siempre están en riesgo de desarrollar enfermedades asociadas con la depresión del sistema inmune, incluyendo infecciones oportunistas y neoplasias.

La administración de zidovudina en dosis altas, a ratas y ratones ocasionó la aparición de neoplasias vaginales. Es incierto el valor predictivo de los estudios de carcinogenicidad para el humano y, por lo tanto, su significado clínico no es claro.

Mutagenicidad: No se observó evidencia de mutagenicidad en la prueba Ames. No obstante, la zidovudina fue levemente mutagénica en un ensayo con células de linfoma de ratón y fue positiva en un ensayo de transformación celular in vitro. Se observaron efectos clastogénicos (daño cromosómico) in vitro en linfocitos humanos e in vivo en ratas y ratones. Un estudio citogenético in vivo realizado en ratas, no mostró daño cromosómico.

Teratogenicidad: Los estudios en ratas y conejas preñadas no revelaron evidencia de teratogenicidad; sin embargo, hubo un incremento estadísticamente significativo en la incidencia de resorción fetal. En otro estudio realizado en ratas durante el periodo de organogénesis, se observó una marcada toxicidad materna y un incremento en la incidencia de malformaciones fetales. No hubo evidencia de incremento en la incidencia de anormalidades fetales con las dosis más bajas.

Fertilidad: La zidovudina no dañó la fertilidad de ratas machos o hembras que recibieron dosis orales de hasta 450 mg/kg/día.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: La zidovudina se elimina principalmente por conjugación hepática a un metabolito glucurónido inactivo. Las sustancias activas que también son eliminadas principalmente por esta vía en el hígado, pueden potencialmente inhibir el metabolismo de la zidovudina. Las interacciones mencionadas no deben considerarse exhaustivas sino más bien representativas de la clase de medicamentos con los que debe tenerse especial cuidado.

Lamivudina: Un modesto incremento en la Cmáx. se observó cuando se administró zidovudina con lamivudina, sin embargo el ABC en general no fue afectado importantemente. La zidovudina no tuvo efectos en la cinética plasmática de la lamivudina.

Estas observaciones sugieren que los niveles de la DFH deben monitorearse especialmente en pacientes que reciben estos dos medicamentos.

Probenecid: Existen limitados datos que sugieren incrementos en la vida media y el ABC de la zidovudina por descenso en la glucuronidación. La excreción renal del glucurónido (y posiblemente de la misma zidovudina), se reduce por la presencia del probenecid.

Ribavirina: El nucléosido análogo ribavirina antagoniza la actividad antiviral in vitro de la zidovudina, por lo que se deberá evitar el uso concomitante.

Rifampicina: Existen datos limitados que sugieren que la coadministración de la zidovudina con la rifampicina deprimen el ABC de la zidovudina en un 48 ± 34%.

Se desconoce el significado clínico de esto.

Estavudina: La zidovudina inhibe la fosforilación intracelular de la estavudina cuando se emplean ambos productos en combinación. En consecuencia no deben emplearse estos productos en forma combinada o simultánea.

Otras sustancias activas como ácido acetilsalicílico, codeína, morfina, metadona, indometacina, ketoprofeno, naproxen, oxazepam, lorazepam, cimetidina, clofibrato, dapsona e isoprinosina, pueden también alterar el metabolismo de la zidovudina por inhibición competitiva de la glucuronidación o al inhibir directamente el metabolismo microsomal hepático.

El tratamiento concomitante, especialmente durante el tratamiento agudo con drogas potencialmente nefrotóxicas o mielosupresoras (ejemplos: dapsona, pentamidina sistémica, pirimetamina, cotrimoxazol, anfotericina, flucitosina, ganciclovir, interferón, vincristina, vinblastina y doxorubicina), puede también aumentar el riesgo de reacciones adversas. Si es necesario el tratamiento concomitante con cualquiera de estas drogas, se debe tener cuidado extra para el seguimiento de la función renal y los parámetros hematológicos y si se requiere, la dosis de uno o más de estos agentes debe ser reducida.

Dicha terapia puede incluir cotrimoxazol, pentamidina en aerosol, pirimetamina y aciclovir.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: Se recomienda, en forma general, que en pacientes con enfermedad sintomática avanzada por VIH que están tomando zidovudina, se realicen exámenes de sangre, por lo menos cada dos semanas durante los tres primeros meses de tratamiento y posteriormente una vez al mes, debido a que se espera que se presenten anemia (en general no se observa antes de seis semanas de tratamiento), neutropenia (generalmente no se observa antes de 4 semanas de tratamiento) y leucopenia (generalmente secundaria a la neutropenia).

Debe prestarse particular atención a los pacientes con compromiso previo de médula ósea; para éstos, se recomiendan dosis diarias inferiores desde el inicio del tratamiento.

Las reacciones adversas hematológicas son menos frecuentes en pacientes con enfermedad temprana, en quienes la reserva de médula ósea es generalmente buena.

Disminuciones en los niveles de hemoglobina de más de 25% de la línea basal y caídas en el recuento de neutrófilos de más de 50% de la línea basal, pueden requerir un control más frecuente. Si se presentan anemia severa o datos de mielosupresión, se sugiere ajustar la dosis debido a que tales anormalidades son reversibles en forma rápida al suspender la terapia. En pacientes con anemia importante, los ajustes en la dosificación no eliminan la necesidad de transfusiones.

PRECAUCIONES GENERALES: Debe advertirse a los pacientes precaución para el uso concomitante de los medicamentos sin receta o de libre acceso (también denominados OTC).

Se debe informar a los pacientes que el tratamiento no ha demostrado evitar la transmisión del VIH a otros a través del contacto sexual o por contaminación sanguínea. Se deben tomar y continuar las precauciones apropiadas.

El tratamiento con zidovudina no significa la erradicación de la infección por el VIH y los pacientes continúan en riesgo de desarrollar enfermedades asociadas con la inmunosupresión, incluyendo infecciones oportunistas y neoplasias asociadas. En tanto se ha visto que se reducen los riesgos de infecciones oportunistas, los datos sobre el desarrollo de neoplasias, incluyendo linfomas, son limitados. Los datos disponibles de los pacientes con VIH avanzado, son consistentes con los observados en los pacientes no tratados. Se desconoce el riesgo del desarrollo de linfomas en los pacientes con enfermedad reciente por el VIH en tratamientos a largo plazo.

Debe informarse a las embarazadas que utilicen zidovudina para la prevención de la transmisión del VIH a sus hijos, que el contagio al recién nacido puede ocurrir en algunos casos, aun a pesar del tratamiento.

Reacciones adversas hematológicas: La anemia (usualmente no observada sino hasta después de seis semanas de tratamiento, pero eventualmente ocurriendo antes), neutropenia (usualmente observada hasta después de cuatro semanas de tratamiento, pero puede ocurrir antes) y leucopenia secundaria a la neutropenia, pueden esperarse en pacientes con enfermedad sintomática por VIH. Estos casos ocurren más frecuentemente en quienes reciben dosis elevadas (1,200 a 1,500 mg/día) y en pacientes con pobre reserva de médula ósea antes del tratamiento, particularmente con enfermedad avanzada por el VIH.

Se deben monitorear los parámetros hematológicos. Para los pacientes con enfermedad sintomática avanzada por VIH, se recomienda que las pruebas sanguíneas se efectúen cada dos semanas durante los primeros tres meses de tratamiento y por lo menos una vez al mes posteriormente.

En pacientes con enfermedad reciente por el VIH (cuando es buena la reserva de la médula), las reacciones adversas hematológicas no son raras. Las pruebas hematológicas pueden realizarse menos a menudo, dependiendo de la condición general del paciente, por ejemplo cada 1-3 meses.

Si los niveles de hemoglobina descienden de 7.5 g/dL (4.65 mmol/L) a 9 g/dL (5.59 mmol/L) o la cuenta de neutrófilos cae de 0.75 x 109/L a 1.0 x 109/L, la dosis diaria puede ser reducida hasta que se recupere la médula ósea; alternativamente la recuperación puede lograrse con interrupciones cortas (2-4 semanas) del tratamiento con zidovudina. Usualmente la médula ósea se recupera a las dos semanas de la interrupción, después de las cuales puede reinstituirse el tratamiento a dosis bajas. En pacientes con anemia severa, los ajustes en la dosis no necesariamente eliminan la necesidad de transfusiones (véase Contraindicaciones).

Acidosis láctica/hepatomegalia severa con esteatosis: Se han reportado casos de acidosis láctica, hepatomegalia severa con esteatosis, incluyendo casos fatales, con el empleo de antirretrovirales análogos nucleósidos solos o en combinación, incluyendo zidovudina.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: Oral.

Las dosis de 500 a 600 mg tienen casi la misma eficacia y son mucho menos tóxicas que las de mayor magnitud. Dosis de 180 mg/m2 cada 6 horas son eficaces en niños con enfermedad neurológica por VIH; trombocitopenia, eficaces en enfermedades del sistema nervioso central.

Se ha demostrado que la administración de zidovudina a dosis de 50 mg/día torna lenta la disminución de linfocitos CD4 (linfopenia) y retrasa la evolución de la enfermedad en pacientes en fases sintomática inicial y en los infectados por VIH, pero asintomáticos, con menos de 500 linfocitos CD4/mm3. Sin embargo, el tratamiento temprano de dichos pacientes no prolonga la supervivencia a largo plazo. En personas asintomáticas con menos de 500 linfocitos DC4/mm3, la zidovudina aminora el peligro de evolución hasta llegar a la enfermedad definida de SIDA o a la muerte, en un lapso de 2 años en promedio. En personas asintomáticas con menos de 200 linfocitos CD4/mm3, la opinión varía con respecto a emprender la administración de zidovudina en parte porque el tratamiento temprano no brinda beneficios clínicos sostenidos ni reduce la mortalidad. El beneficio puramente cronológico de usar sólo zidovudina ha hecho que se utilicen con frecuencia cada vez mayor estrategias terapéuticas por combinación.

No se ha precisado la eficacia de la zidovudina como profiláctico, después de exposición, en transfusiones o en lesiones por pinchazo de aguja, y se sabe de fracasos en este sentido. Sin embargo, la administración del fármaco a mujeres infectadas durante su embarazo (500 mg/día, comienza entre las 14 y 34 semanas con una aplicación de dosis intravenosa durante el parto) y en sus neonatos (2 mg/kg durante 6 horas por 6 semanas, comenzando a las 8 a 12 horas después del parto) aminora el peligro de transmisión de VIH al neonato en 68%. La administración de zidovudina (250 mg 2 veces al día por 6 meses) durante la infección primaria por VIH incrementa el número de linfocitos CD4 y puede mejorar el curso clínico.

Dosis mayores de 1,000 mg/día divididas fueron empleadas en los estudios clínicos iniciales. Se desconoce la efectividad de dosis menores de 1,000 mg en el tratamiento o en la prevención de la disfunción neurológica asociada a la infección por VIH.

Dosis en insuficiencia renal: Las dosis de 300-400
mg/día pueden ser adecuadas para los pacientes con insuficiencia renal severa. La respuesta clínica y los parámetros hematológicos pueden ameritar subsecuentes ajustes de la dosis. La hemodiálisis y la diálisis peritoneal no tienen un efecto significativo en la eliminación de la zidovudina, pero aumentan la eliminación del metabolito glucurónido. Para los pacientes en insuficiencia renal con hemodiálisis o diálisis peritoneal, la dosis recomendada es de 100 mg cada 6-8 horas.

Dosis en insuficiencia hepática: Existen datos de la acumulación de zidovudina en los pacientes cirróticos por la afectación hepática que disminuye la glucuronidación. Pueden ser necesarios ajustes en la dosis, pero en virtud de existir información muy limitada, no se pueden hacer recomendaciones precisas. Si el monitoreo de los niveles plasmáticos de zidovudina no es posible, los médicos necesitarán monitorear signos de intolerancia y ajustar la dosis o aumentar el intervalo entre las dosis, según sea apropiado.

Dosis en pacientes con reacciones hematológicas adversas: La reducción de la dosis o retiro de ZIDIC-C puede ser necesario en pacientes cuya hemoglobina (Hb) sea menor de 7.5 g/dL (4.65 mmol/L) a 9 g/dL (5.59 mmol/L) o cuya cuenta de neutrófilos de 0.75 x 109/L a 1.0 x 109/L (véase Contraindicaciones y Precauciones generales).

El recién nacido debe recibir ZIDIC-C oral a la dosis de 2 mg/kg cada seis horas, iniciando antes de las 12 horas de nacido y continuando hasta que cumpla seis semanas de vida.

Dosis en insuficiencia renal: Los pacientes con insuficiencia renal avanzada tienen concentraciones máximas superiores al 50% de los sujetos sanos, la exposición sistémica (medida como ABC) aumenta al 100%; la vida media no se altera significativamente.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL:

Síntomas y signos: No hay signos específicos después de una sobredosificación con zidovudina, además de los efectos indeseables ya señalados, como fatiga, cefalea, vómito y reportes ocasionales de alteraciones hematológicas. Después de un reporte sobre un paciente que ingirió una cantidad no especificada de zidovudina, los niveles séricos de éste fueron 16 veces el valor terapéutico normal, sin embargo, no se identificaron secuelas bioquímicas ni hematológicas.

Tratamiento: Los pacientes deben ser observados para identificar evidencias de toxicidad (véase Reacciones secundarias y adversas) y se les debe dar la terapia de soporte necesaria. La hemodiálisis y la diálisis peritoneal parecen tener un efecto limitado en la eliminación de la zidovudina, pero aumentan la eliminación del metabolito glucurónido.

PRESENTACIONES: Caja con frasco con 240 mI y jeringa dosificadora de 5 ml.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO:

Consérvese el frasco bien tapado a temperatura ambiente a no más de 30ºC. Protéjase de la luz.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

Su venta requiere receta médica. No se deje al alcance de los niños. Literatura exclusiva para médicos. Este medicamento sólo debe administrarse bajo estricta prescripción médica por un especialista en quimioterapia antirretroviral.

ARLEX DE MÉXICO, S. A. de C. V.

Puerto Acapulco No. 35, Col. Piloto
C.P. 01290 México, D.F.

Reg. Núm. 068M2003, SSA IV