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LABYMETACYN Supositorios
Marca

LABYMETACYN

Sustancias

INDOMETACINA

Forma Famacéutica y Formulación

Supositorios

Presentación

1 Caja , 15 Supositorios

1 Caja , 6 Supositorios

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada SUPOSITORIO contiene:

Indometacina

100.000 mg

Excipiente, (c.s.p.)

1 supositorio

INDICACIONES TERAPÉUTICAS: Antiinflamatorio no esteroideo.

Indicado en las etapas activas de artritis reumatoide, artritis reumatoide juvenil moderada o intensa, osteoartritis, artropatía degenerativa de la cadera, espondilitis anquilosante, artritis gotosa aguda. También está indicado en: trastornos musculoesqueléticos agudos como bursitis, tendinitis, sinovitis, tenosinovitis, capsulitis del hombro, esguinces y distensiones. Dolor lumbosacro (comúnmente denominado lumbago), inflamación, dolor y tumefacción consecutivos a operaciones ortopédicas o a maniobras de reducción e inmovilización de fracturas o luxaciones.

Indometacina supositorio es un medicamento antiinflamatorio no esteroideo eficaz, con propiedades analgésicas y antipiréticas.

La indometacina es un potente inhibidor de la síntesis de las prostaglandinas in vitro, y durante el tratamiento alcanza concentraciones que han demostrado tener ese mismo efecto in vivo.

Se ha comprobado que la indometacina es un agente antiinflamatorio eficaz, adecuado para su empleo prolongado en la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante y la osteoartritis. La indometacina alivia los síntomas, pero no ha demostrado modificar la progresión de la enfermedad subyacente.

Indometacina ha resultado eficaz para aliviar el dolor y disminuir la fiebre, la tumefacción, el enrojecimiento y la hiperestesia de la artritis gotosa aguda.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA: Tras la administración de dosis orales únicas de 25 ó 50 mg de indometacina cápsulas, la indometacina se absorbe fácilmente y alcanza concentraciones plasmáticas máximas de aproximadamente 1 y 2 mg/ml respectivamente, unas dos horas después de la administración.

Indometacina administrada en cápsulas por vía oral tiene una biodisponibilidad de prácticamente 100%, y a las cuatro horas se absorbe 90% de la dosis administrada.

La indometacina es eliminada por excreción renal, transformación metabólica y excreción biliar, y experimenta una considerable circulación enterohepática. Se ha calculado que su semivida media es de alrededor de 4.5 horas. Con un régimen terapéutico típico de 25 ó 50 mg tres veces al día, las concentraciones plasmáticas de indometacina en estado de equilibrio son en promedio 1.4 veces mayores que las producidas por la primera dosis.

La indometacina se absorbe más rápidamente que el supositorio rectal, por lo que sería de esperarse que la cantidad total absorbida fuera por lo menos equivalente con el supositorio y con la cápsula. Sin embargo, en los ensayos clínicos controlados se encontró que la cantidad de indometacina absorbida del supositorio era algo menor (80 a 90%) que la absorbida de la cápsula. Esta diferencia es debida probablemente a que algunos de los sujetos no retuvieron el supositorio durante toda la hora necesaria para asegurar una absorción completa.

Como el supositorio se disuelve con bastante rapidez en vez de fundirse lentamente, si el paciente lo retiene por más de unos cuantos minutos rara vez lo podrá identificar en la evacuación intestinal. La porción de indometacina que se absorbe finalmente es la misma, administrándola por vía intramuscular o por vía oral, pero la absorción es significativamente más rápida tras la administración intramuscular, con la cual se obtienen concentraciones plasmáticas máximas una hora antes que por vía oral. La indometacina existe en el plasma en forma del compuesto original y de sus metabolitos, desmetil-, desbenzoil- y desmetil- desbenzoil-, todos ellos en forma no conjugada. Alrededor de 60% de una dosis oral se recupera de la orina en su forma original y como metabolitos (26% como indometacina y su glucurónido) y 33% se recupera de las heces (1.5% como indometacina).

Dentro de los límites de variación de las concentraciones plasmáticas terapéuticas, alrededor de 99% de la indometacina se une a las proteínas plasmáticas. Se ha encontrado que la indometacina atraviesa la barrera hematoencefálica y la placenta.

En un estudio gastroscópico de 45 sujetos sanos, el número de anormalidades de la mucosa gástrica fue significativamente mayor en el grupo que tomó cápsulas de indometacina que en el que recibió supositorios de indometacina o un placebo.

Sin embargo, en un estudio clínico comparativo doble ciego sobre 175 pacientes con artritis reumatoide, la frecuencia de efectos adversos sobre los órganos digestivos superiores fue similar con los supositorios y con las cápsulas de indometacina, mientras que los efectos adversos sobre la porción inferior del aparato digestivo fueron más frecuentes con los supositorios.

Acción antiinflamatoria: La actividad antiinflamatoria de la indometacina fue demostrada por primera vez en animales, midiendo su capacidad para inhibir la formación de granuloma o el edema inducidos por la inyección subplantar de carragenina en ratas. Esta última acción parece concordar con su actividad antirreumática en el hombre. Las pruebas comparativas de potencia indicaron que la indometacina era más potente que el ácido acetilsalicílico, la fenilbutazona o la hidrocortisona; las proporciones entre las potencias variaron según la prueba empleada.

La inhibición que ejerce la indometacina sobre el edema provocado por carragenina es específica; el compuesto no logró inhibir el edema provocado por otras sustancias, ni lo disminuyó cuando ya estaba establecido. Como sucede con otros agentes antiinflamatorios, se desconoce el mecanismo de acción de la indometacina.

Ésta conserva toda su actividad en ausencia de las glándulas suprarrenales, y se puede demostrar fácilmente su acción aplicándola directamente sobre la región de estudio. En animales intactos, a diferencia de los esteroides antiinflamatorios, la indometacina no modificó el tamaño de las suprarrenales o del timo ni retrasó el aumento del peso corporal, que son índices sensibles de activación suprarrenal. La actividad antiinflamatoria de combinaciones de indometacina y un esteroide fue igual a la de dosis comparables de uno u otro medicamento por separado.

Los experimentos han mostrado que la indometacina ejerce un efecto favorable sobre la poliartritis provocada mediante adyuvante en ratas, y fue más activa que la fenilbutazona o el ácido acetilsalicílico en la supresión de las manifestaciones tardías de la artritis diseminada. Se considera que esta respuesta concuerda con su actividad antiartrítica clínica.

Actividad antipirética: La actividad antipirética de la indometacina ha sido demostrada en conejos y ratas a los que se inyectaron pirógenos bacterianos, así como en la prueba clásica de la fiebre inducida por levadura en ratas. Una comparación directa de la actividad antipirética máxima en la prueba de la fiebre por levadura, mostró que la indometacina es aproximadamente nueve veces más potente que la aminopirina, 24 veces más potente que la fenilbutazona y 43 veces más potente que el ácido acetilsalicílico. La actividad antipirética de la indometacina ha sido confirmada clínicamente en pacientes con diversos padecimientos febriles.

Actividad analgésica: La indometacina es activa en las pruebas con animales empleadas para ensayar la actividad de los analgésicos no narcóticos. Dosis moderadas de indometacina elevan el umbral de respuesta de la rata a la presión aplicada sobre la pata inflamada por levadura, pero no modifican las respuestas a los estímulos térmicos, ni a la presión sobre una pata no inflamada. Cualitativamente, la indometacina actúa como un analgésico del tipo antiinflamatorio-antipirético representado por los salicilatos, y no del tipo narcótico representado por la morfina.

Cuando se ensayaron dosis orales únicas de indometacina en la prueba de la pata inflamada, se encontró que es unas 28 veces más potente que el ácido acetilsalicílico y unas 14 veces más potente que la fenilbutazona.

CONTRAINDICACIONES: No se debe administrar indometacina a pacientes hipersensibles a cualquiera de los componentes de este producto, pacientes que hayan presentado ataques asmáticos agudos, urticaria o rinitis precipitados por ácido acetilsalicílico u otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides. Como otros agentes antiinflamatorios, la indometacina
puede ocultar los síntomas y signos de la úlcera péptica. Dado que la propia indometacina puede causar úlcera péptica o irritación gastrointestinal, no debe ser administrada a pacientes con úlcera péptica activa o con antecedentes de ulceración gastrointestinal recurrente.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA: Durante los dos primeros trimestres del embarazo sólo se debe usar indometacina si el beneficio potencial justifica el riesgo potencial para el feto.

Los efectos conocidos de la indometacina y de otros medicamentos de esa clase sobre el feto humano durante el tercer trimestre del embarazo incluyen: constricción del conducto arterioso antes del nacimiento, insuficiencia tricuspídea e hipertensión pulmonar; persistencia del conducto arterioso después del nacimiento, que puede ser refractaria al tratamiento médico; cambios degenerativos del miocardio, disfunción plaquetria y sangrado, hemorragia intracraneal, disfunción o insuficiencia renal, lesión o disgenesia renal que puede ocasionar insuficiencia renal o lesión odisgenesia renal que puede ocasionar insuficiencia renal prolongada o permanente, oligohidramníos, sangrado o perforación gastrointestinal y aumento del riesgo de enterocolitis necrosante.

No se recomienda usar indometacina durante el tercer trimestre del embarazo.

Madres lactantes: No se recomienda administrar indometacina a madres lactantes. La indometacina es excretada con la leche materna.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

Sistema nervioso central: Los efectos colaterales neurológicos asociados con el uso de indometacina son: cefalea, mareo, aturdimiento, depresión, vértigo y fatiga (incluyendo malestar general y apatía). También se han observado, con poca frecuencia, confusión mental, ansiedad, síncope, somnolencia, convulsiones, coma, neuropatía periférica, debilidad muscular, contracciones musculares involuntarias, insomnio, trastornos psíquicos como despersonalización, episodios psicóticos y, raramente, parestesias, disartria, agravamiento de la epilepsia y parkinsonismo.

A menudo, estas reacciones son transitorias y desaparecen al continuar el tratamiento o al disminuir la dosificación. Sin embargo, en algunos casos su intensidad puede obligar a interrumpir el tratamiento.

Gastrointestinales: Las reacciones gastrointestinales que ocurren con mayor frecuencia son náusea, anorexia, vómito, malestar epigástrico, dolor abdominal, estreñimiento y diarrea. Pueden aparecer también ulceraciones -únicas o múltiples- en el esófago, el estómago, el duodeno, el intestino delgado o el intestino grueso, incluso con perforación y hemorragia que han causado la muerte en unos cuantos casos; hemorragia gastrointestinal sin signos de úlcera y aumento del dolor abdominal en pacientes con colitis ulcerosa preexistente. Ocurren con poca frecuencia estomatitis, gastritis, flatulencia, hemorragia del sigmoides (oculta o de un divertículo), y perforación de lesiones preexistentes del sigmoides (divertículos, carcinoma).

En raros casos, se han reportado estrechamientos intestinales (diafragmas) y ulceración intestinal seguida de estenosis y obstrucción. Otros efectos colaterales gastrointestinales que pueden o no ser causados por la indometacina son colitis ulcerosa e ileítis regional. Estudios realizados en seres humanos con eritrocitos marcados con cromato radiactivo, indican que la dosificación recomendada más alta de indometacina por vía oral (50 mg cuatro veces al día) provoca menos pérdida de sangre en las heces que las dosis medias de ácido acetilsalicílico (600 mg cuatro veces al día).

Reacciones hepáticas: En raras ocasiones se han observado ictericia y hepatitis relacionadas con la administración de indometacina; ha habido algunos casos mortales.

Cardiovasculares y renales: En asociación con el tratamiento con indometacina pueden ocurrir con poca frecuencia edema, aumento de la presión arterial, taquicardia, dolor precordial, arritmia cardiaca, palpitaciones, hipotensión, insuficiencia cardiaca congestiva, aumento del nitrógeno ureico en sangre y hematuria.

Reacciones de hipersensibilidad: Se han observado en pocos casos prurito, urticaria, angitis, eritema nudoso, erupciones cutáneas, dermatitis exfoliativa, síndrome de Stevens-Johnson, eritema multiforme, necrólisis epidérmica tóxica, caída del cabello, trastornos respiratorios agudos, disminución rápida de la presión arterial como en el estado de choque, anafilaxis aguda, edema angioneurótico, disnea súbita, asma y edema pulmonar.

Hematológicos: Durante el tratamiento con indometacina pueden presentarse con poca frecuencia leucopenia, petequias o equimosis, púrpura, anemia aplástica, anemia hemolítica, trombocitopenia y coagulación intravascular diseminada.

En raros casos, se han observado agranulocitosis y depresión de la médula ósea, pero no se ha encontrado una relación definida entre éstas y la indometacina. Algunos pacientes pueden presentar anemia secundaria a hemorragia gastrointestinal manifiesta u oculta, por lo que se recomienda realizar los exámenes sanguíneos adecuados.

Oculares: Puede ocurrir con poca frecuencia visión borrosa, diplopía y dolor orbitario y periorbitario. En algunos pacientes con artritis reumatoide bajo tratamiento prolongado con indometacina se han encontrado depósitos en la córnea y trastornos retinianos, incluso de la mácula. Se han observado alteraciones oculares semejantes en algunos enfermos de artritis reumatoide que no han recibido indometacina.

Auditivos: Se han observado tinnitus, trastornos de la audición y, en raros casos, sordera.

Genitourinarios: Ha habido raros casos de proteinuria, síndrome nefrótico, nefritis intersticial y deterioro o insuficiencia renal.

Otros: Otras reacciones adversas observadas rara vez en relación con la administración de indometacina han sido hemorragia vaginal, hiperglucemia y glucosuria, hiperpotasemia, bochornos y sudoración, epistaxis, estomatitis ulcerosa y trastornos mamarios como hipertrofia, hiperestesia o ginecomastia.


PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: Como el paso de los años parece aumentar la posibilidad de sufrir efectos colaterales, indometacina debe ser empleado con mayor cuidado en los pacientes de edad avanzada. No se han determinado las condiciones de seguridad para el empleo de indometacina en niños menores de dos años. Los niños tratados con indometacina deben ser vigilados cuidadosamente, y en ellos se deben hacer estudios periódicos de la función hepática a intervalos apropiados. Ha habido casos de hepatotoxicidad, en algunos de los cuales ha fallecido el paciente

Efectos sobre el sistema nervioso central: Puede aparecer cefalea, a veces acompañada de mareo o aturdimiento, usualmente al principio del tratamiento. Aunque la intensidad de estos efectos rara vez hace necesario interrumpir el tratamiento, si la cefalea persiste a pesar de haber reducido la dosificación, se debe suspender la administración de indometacina. Se debe advertir a los pacientes que pueden experimentar mareos, y que en ese caso no deben conducir vehículos de motor ni realizar actividades peligrosas que requieran estar alerta. La indometacina debe ser empleada con precaución en pacientes con trastornos psiquiátricos, epilepsia o parkinsonismo, pues en algunos casos puede agravar esos padecimientos.

Efectos gastrointestinales: Debido a que pueden ocurrir reacciones gastrointestinales, a veces graves, en cada caso se deben comparar los riesgos de continuar el tratamiento con indometacina en presencia de tales reacciones con los posibles beneficios para el paciente.

Durante el tratamiento con indometacina se han observado ulceraciones únicas o múltiples, inclusive con perforación y hemorragia, del esófago, el estómago, el duodeno, el intestino delgado o el intestino grueso.

En algunos casos ha fallecido el paciente. En raras ocasiones, la ulceración intestinal se ha acompañado de estenosis y obstrucción. Ha habido casos de hemorragia gastrointestinal sin ulceración apreciable y de perforación de lesiones preexistentes del sigmoides (divertículo, carcinoma, etc.). En raras ocasiones, ha aumentado el dolor abdominal en pacientes con colitis ulcerosa o han aparecido colitis ulcerosa o ileítis regional. Los efectos gastrointestinales pueden ser menores si se administra la forma oral de indometacina inmediatamente después de las comidas, con alimentos o con antiácidos.

Efectos cardiovasculares: Algunos pacientes tratados con indometacina han presentado retención de líquidos y edema periférico. Por consiguiente, como otros antiinflamatorios no esteroides, indometacina debe ser empleado con precaución en pacientes con disfunción cardiaca, hipertensión arterial, u otros trastornos que favorezcan la retención de líquidos.

Infecciones: Como otros medicamentos antiinflamatorios analgésicos-antipiréticos, la indometacina puede ocultar los síntomas y signos usuales de las enfermedades infecciosas. El médico debe tener en mente esa posibilidad para no retardar indebidamente el tratamiento apropiado de una infección. La indometacina debe ser empleada con precaución en pacientes con infecciones controladas.

Efectos oculares: En algunos pacientes bajo tratamiento prolongado con indometacina se han observado depósitos en la córnea y trastornos retinianos, incluso de la mácula. El médico debe tener en cuenta la posible asociación entre esas alteraciones y el tratamiento con indometacina, aunque se han observado cambios oculares similares en enfermos de artritis reumatoide que no habían recibido indometacina. Si aparecen dichas alteraciones, es recomendable suspender la administración de indometacina. La visión borrosa puede ser un síntoma significativo y hace necesario un examen oftalmológico completo. Como esas alteraciones pueden ser asintomáticas, es conveniente hacer exámenes oftalmológicos periódicos a los pacientes bajo tratamiento prolongado.

Agregación plaquetaria: Como otros agentes antiinflamatorios no esteroides, indometacina puede inhibir la agregación plaquetaria. Este efecto es de menor duración que el que se observa con el ácido acetilsalicílico, y generalmente cesa en un término de 24 horas al suspender la administración de indometacina. Se ha observado que indometacina prolonga el tiempo de sangrado (aunque dentro de los límites normales) en sujetos sanos. Como este efecto puede ser mayor en pacientes con defectos de la coagulación sanguínea, indometacina debe ser usado con precaución en esos pacientes.

Función renal: Como con otros antiinflamatorios no esteroides, ha habido casos de nefritis intersticial aguda con hematuria, proteinuria y, ocasionalmente, síndrome nefrótico en pacientes bajo tratamiento prolongado con indometacina. En pacientes con disminución del flujo sanguíneo renal, en los cuales las prostaglandinas renales tienen un papel importante para mantener la perfusión renal, la administración de un agente antiinflamatorio no esteroide puede precipitar una descompensación renal manifiesta. Los pacientes que se hallan en mayor riesgo de sufrir esta reacción son los que tienen disfunción renal o hepática, diabetes mellitus, edad avanzada, disminución del volumen extracelular, insuficiencia cardiaca congestiva, septicemia, o tratamiento concomitante con cualquier medicamento nefrotóxico. En todo paciente que puede tener disminuida la reserva renal es necesario tener precaución y vigilar la función renal cuando se le administra un antiinflamatorio no esteroide. Generalmente, cuando se suspende la administración del antiinflamatorio no esteroide se recupera el estado anterior a ese tratamiento.

Se han observado aumentos de la concentración sérica de potasio, e incluso hiperpotasemia, aun en algunos pacientes con función renal normal. En estos casos, ese efecto ha sido atribuido a un estado de hipoaldosteronismo hiporreninémico (ver Interacciones medicamentosas y de otro género). Como indometacina es eliminado principalmente por los riñones, se debe vigilar cuidadosamente a los pacientes con deterioro significativo de la función renal y emplear en ellos una dosificación diaria menor, para evitar una acumulación excesiva del medicamento.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO:

Ácido acetilsalicílico: No se recomienda el empleo simultáneo de indometacina y ácido acetilsalicílico o salicilatos. Estudios clínicos controlados han mostrado que el efecto terapéutico de esa combinación no es mayor que el de indometacina solo. Además, en uno de esos estudios clínicos la frecuencia de los efectos colaterales gastrointestinales aumentó significativamente con el tratamiento combinado. En un estudio con voluntarios sanos se encontró que la coadministración de 3.6 g de ácido acetilsalicílico al día por tiempo prolongado disminuye un 20% aproximadamente las concentraciones sanguíneas de indometacina.

Diflunisal: El uso simultáneo de indometacina y diflunisal se ha asociado con hemorragia gastrointestinal mortal. La coadministración de diflunisal e indometacina aumenta aproximadamente un 30 a 35% la concentración plasmática de indometacina y disminuye la depuración renal de ésta y de su conjugado. Por consiguiente, no se deben emplear indometacina y diflunisal al mismo tiempo.

Otros antiinflamatorios no esteroides: No se recomienda el uso concomitante de indometacina con otros antiinflamatorios no esteroides, debido a que puede aumentar la toxicidad gastrointestinal, con poco o ningún aumento de la eficacia.

Anticoagulantes: En estudios clínicos, indometacina no modificó la hipoprotrombinemia producida por anticoagulantes en enfermos y en sujetos sanos. Sin embargo, cuando se añade cualquier medicamento al tratamiento de un paciente que está recibiendo anticoagulantes, se debe vigilar cuidadosamente cualquier modificación del tiempo de protrombina.

Probenecid: Cuando se administra indometacina a pacientes que están recibiendo probenecid, es probable que aumenten las concentraciones plasmáticas de indometacina, por lo que quizás se obtenga un efecto terapéutico satisfactorio con una dosificación diaria menor de indometacina. En estos casos, los aumentos de la dosificación de indometacina se deben hacer con precaución y poco a poco.

Metotrexato: Se debe tener precaución si se emplea indometacina al mismo tiempo que metotrexato, pues se ha informado que la indometacina disminuye la secreción tubular y potencia la toxicidad del metotrexato

Ciclosporina: La administración concomitante de antiinflamatorios no esteroides y ciclosporina se ha asociado con un aumento de la toxicidad de esta última, debido, posiblemente, a una disminución de la síntesis de prostaciclina renal. En los pacientes que están recibiendo ciclosporina, los antiinflamatorios no esteroides se deben usar con precaución y vigilando cuidadosamente la función renal.

Litio: La administración de 50 mg de indometacina tres veces al día, ocasionó un aumento clínicamente importante de la concentración plasmática y una disminución de la depuración renal de litio en pacientes psiquiátricos y sujetos normales con concentraciones plasmáticas estables de litio. Este efecto ha sido atribuido a la inhibición de la síntesis de prostaglandinas. Por consiguiente, cuando se administran al mismo tiempo indometacina y litio se debe vigilar cuidadosamente la aparición de signos de toxicidad del litio. (Léanse las instrucciones de empleo de los preparados de litio antes de administrar ese tratamiento concomitante). Además, al iniciar ese tratamiento combinado se debe aumentar la frecuencia de las determinaciones de la concentración de litio en el suero.

Diuréticos: En algunos pacientes, la administración de indometacina puede disminuir los efectos diurético, natriurético y antihipertensivo de los diuréticos del asa, ahorradores de potasio o tiacídicos. Por consiguiente, cuando se usen al mismo tiempo indometacina y diuréticos, se debe vigilar cuidadosamente si se obtiene el efecto deseado del diurético. Indometacina reduce la actividad basal de la renina plasmática, así como el aumento de esa actividad inducido por la administración de furosemida o por la pérdida de sal o de volumen plasmático. Se deben tener en cuenta estos hechos al valorar la actividad de la renina plasmática en pacientes hipertensos que reciban indometacina. Se ha informado que la adición de triamtereno a un tratamiento de mantenimiento con indometacina ocasionó insuficiencia renal aguda reversible en dos de cuatro voluntarios sanos. No se debe emplear al mismo tiempo indometacina y triamtereno. Tanto la indometacina como los diuréticos ahorradores de potasio pueden ocasionar aumentos de la concentración sérica de potasio. Cuando se utilizan ambos medicamentos al mismo tiempo, se deben tener en cuenta los efectos potenciales de indometacina y de los diuréticos ahorradores de potasio sobre la cinética del potasio y sobre la función renal. La mayoría de los efectos anteriores relativos a los diuréticos han sido atribuidos, al menos en parte, a mecanismos relacionados con la inhibición de la síntesis de prostaglandinas por indometacina.

Digoxina: Se ha informado que la administración concomitante de indometacina y digoxina aumenta la concentración sérica y prolonga la semivida de esta última. Por lo tanto, cuando se empleen al mismo tiempo indometacina y digoxina se deben vigilar estrechamente las concentraciones séricas de digoxina.

Medicamentos antihipertensivos: La coadministración de indometacina y algunos agentes antihipertensivos ha atenuado el efecto antihipertensivo agudo de estos últimos, debido –por lo menos en parte– a la inhibición de la síntesis de prostaglandinas por la indometacina.

Por lo tanto, el médico debe tener precaución si piensa añadir indometacina al tratamiento de un paciente que está tomando alguno de los siguientes agentes antihipertensivos: un bloqueador a-adrenérgico (como prazosín), un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina (como captopril o lisinopril), un bloqueador b-adrenérgico, un diurético (ver Diuréticos) o hidralacina.

Fenilpropanolamina: Se han observado crisis hipertensivas causadas por la administración oral de fenilpropanolamina sola o, en raros casos, asociada con indometacina. Este efecto aditivo es debido probablemente, al menos en parte, a la inhibición de la síntesis de prostaglandinas ejercida por la indometacina.

Se debe tener precaución durante el uso concomitante de indometacina y fenilpropanolamina.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: Como sucede con otros antiinflamatorios no esteroides, indometacina puede ocasionar aumentos limítrofes de una o más pruebas del funcionamiento hepático. En ensayos clínicos controlados hubo aumentos significativos (al triple de los valores normales máximos) de las transaminasas glutámica pirúvica (alanina-aminotransferasa, ALAT) o glutámica oxalacética (aspartato-aminotransferasa, ASAT) del suero en menos del 1% de los pacientes tratados con medicamentos antiinflamatorios no esteroides.

Si un paciente presenta síntomas y/o signos que sugieran disfunción hepática o ha tenido valores anormales en una prueba de funcionamiento hepático, durante el tratamiento con indometacina, se debe investigar si se está produciendo una reacción hepática más intensa. Si las anormalidades de las pruebas del funcionamiento hepático persisten o empeoran, o si aparecen signos y síntomas de trastorno hepático o manifestaciones sistémicas (por ejemplo, eosinofilia, erupción cutánea, etc.), se debe suspender el tratamiento con indometacina. Se han encontrado resultados falsos negativos de la prueba de supresión con dexametasona en pacientes bajo tratamiento con indometacina, por lo que en estos pacientes se deben interpretar con precaución los resultados de dicha prueba.

PRECAUCIONES GENERALES: Con el aumento de edad parece aumentarse la posibilidad de sufrir efectos colaterales, la indometacina debe ser empleada con mayor cuidado en los pacientes con edad avanzada. No se ha determinado la seguridad para el empleo de indometacina en niños menores de 12 años, por lo que los niños tratados con indometacina deben ser vigilados cuidadosamente y en ellos se deben hacer estudios periódicos de la función hepática a intervalos apropiados. Ha habido casos de hepatotoxicidad, en algunos de los cuales ha fallecido el paciente.

Se debe advertir a los pacientes que pueden sufrir mareos y que en ese caso no deben conducir vehículos de motor ni realizar actividades peligrosas que requieran estar alerta. La indometacina debe ser empleada con precaución en pacientes con trastornos psiquiátricos, epilepsia o parkinsonismo, pues en algunos casos puede agravar estos padecimientos.


CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS Y EFECTOS SOBRE LA FERTILIDAD: En un estudio de 81 semanas de duración sobre toxicidad crónica por vía oral en la rata a dosificaciones de hasta 1 mg/kg/día, la indometacina no tuvo ningún efecto tumorigénico. A dosificaciones de hasta 1.5 mg/kg/día, la indometacina no provocó ningún cambio neoplásico ni hiperplásico en estudios sobre carcinogenicidad durante toda la vida de la rata (periodo de dosificación de 73 a 110 semanas) y del ratón (periodo de dosificación de 62 a 88 semanas).

A dosificaciones de hasta 0.5 mg/kg/día, la indometacina no tuvo ningún efecto mutágeno en pruebas bacterianas in vitro (prueba de Ames y en E. coli con o sin activación metabólica) ni en una serie de pruebas in vivo que incluyeron el ensayo mediado por el huésped, las mutaciones mortales recesivas ligadas al sexo en Drosophila y la prueba de los micronúcleos en el ratón. La indometacina no tuvo ningún efecto sobre la fertilidad en estudios de reproducción sobre dos generaciones de ratones y sobre dos camadas de ratas.

Efectos teratógenos: Se hicieron estudios teratológicos en ratones y en ratas a las dosificaciones de 0.5, 1.0, 2.0 y 4.0 mg/kg/día. Excepto por un retardo de la osificación fetal con 4 mg/kg/día, que se consideró secundario a la disminución del promedio de peso de los fetos, no se observó ningún aumento de las malformaciones fetales en comparación con los grupos testigos.

Otros estudios en ratones reportados en la literatura, en los que se usaron dosis más altas (5 a 15 mg/kg/día), han descrito toxicidad y mortalidad maternas, aumento de las reabsorciones fetales y malformaciones fetales.

Estudios comparables en roedores con dosis altas de ácido acetilsalicílico han mostrado efectos maternos y fetales similares. Como sucede con otros agentes antiinflamatorios no esteroides que inhiben la síntesis de prostaglandinas, se ha encontrado que la indometacina retarda el parto en las ratas.

En ratas y ratonas, la administración de 4.0 mg/kg/día
durante los tres últimos días de la gestación disminuyó el aumento de peso de las madres y causó algunas muertes maternas y fetales, y en las crías que nacieron vivas se observó un aumento de la incidencia de necrosis neuronal en el diencéfalo. Con 2.0 mg/kg/día no se observó ese aumento de la necrosis neuronal en comparación con los grupos testigos. La administración de 0.5 ó 4.0 mg/kg/día durante los tres primeros días de vida no causó ningún aumento de la necrosis neuronal.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: La dosificación recomendada de indometacina es de 50 a 200 mg diarios distribuidos en varias dosis, y debe ser ajustada individualmente según la respuesta y la tolerancia de cada paciente. A diferencia de lo que ocurre con algunos otros antirreumáticos potentes, con indometacina no es necesario administrar una dosis inicial "de ataque" elevada. En los padecimientos reumáticos crónicos, se obtendrá un beneficio máximo y se reducirán las reacciones adversas iniciando el tratamiento con dosis bajas, aumentando éstas gradualmente cuando sea necesario, y prolongando el tratamiento el tiempo suficiente (se recomienda hasta un mes).

En los casos de dolor nocturno persistente y/o rigidez matutina, puede ser útil administrar una dosis de hasta 100 mg al acostarse para proporcionar alivio. Rara vez es necesario administrar más de 200 mg al día. En la artritis gotosa aguda, la dosificación recomendada es de 150 a 200 mg diarios distribuidos en varias dosis, hasta que cedan todos los síntomas y signos. En la dismenorrea primaria la dosificación recomendada es de 75 mg diarios, en una sola toma o distribuidos en varias dosis, a partir de la aparición del dolor o de la menstruación y durante todo el tiempo que suelan durar los síntomas.

Para reducir la posibilidad de trastornos gastrointestinales cuando se administra indometacina por vía oral, se recomienda tomarlo con alimentos o con un antiácido.

Artritis reumatoide juvenil (empleo en niños): En niños con artritis reumatoide juvenil se puede iniciar la administración de indometacina a una dosificación de 2 mg/kg/día distribuidos en dos o tres dosis al día, y aumentarla después, según sea necesario, a intervalos de una semana hasta un máximo de 4 mg/kg/día. La dosificación diaria máxima no debe ser mayor de 200 mg o de 4 mg/kg (la que resulte menor). A medida que cedan los síntomas, se debe disminuir la dosificación total diaria hasta la mínima necesaria para controlarlos, o se debe suspender la administración del medicamento.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: La sobredosificación de indometacina puede ocasionar los siguientes síntomas: náusea, vómito, cefalea intensa, mareo, confusión mental, desorientación o letargo. También se han observado parestesias, entumecimiento y convulsiones. El tratamiento es sintomático y de sostén. Si la ingestión del producto es reciente, se debe vaciar el estómago lo más pronto posible. Si el paciente no ha vomitado espontáneamente, se debe inducir el vómito con jarabe de ipecacuana. Si el paciente no logra vomitar, se debe hacer lavado gástrico. Una vez vaciado el estómago, se le pueden administrar 25 ó 50 g de carbón activado. Según el estado del paciente, puede ser necesario someterlo a estrecha observación médica y cuidados generales. Se le debe seguir vigilando durante varios días porque se ha observado ulceración y hemorragia gastrointestinales como reacciones adversas a la indometacina. Puede resultar útil administrar antiácidos.

PRESENTACIONES:

Caja con 6 supositorios.

Caja con 15 supositorios.

RECOMENDACIONES PARA EL ALMACENAMIENTO: Consérvese a temperatura ambiente a no mas de 30°C y en lugar seco.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

Literatura exclusiva para médicos. Su venta requiere receta médica. No se deje
al alcance de los niños. No administrar a niños menores de 14 años. No se use en el embarazo
y lactancia ni en personas que manejen máquinas, ni en caso de padecimientos psiquiátricos, epilepsia o Parkinson. En clima caluroso
el supositorio puede reblandecerse, en cuyo caso se recomienda ponerlo en agua fría
o en refrigeración hasta que endurezca.

ARLEX DE MÉXICO, S. A. de C. V.

Puerto Acapulco No. 35, Col. Piloto
C.P. 01290 México, D.F.

Reg. Núm. 499M2005, SSA IV