Esta página emplea tanto cookies propias como de terceros para recopilar información estadística de su navegación por internet y mostrarle publicidad y/o información relacionada con sus gustos. Al navegar por este sitio web usted comprende que accede al empleo de estas cookies.

PLM-Logos
Bandera México
Marca

AMIDONE

Sustancias

METADONA

Forma Famacéutica y Formulación

Tabletas

Presentación

1 Caja, 100 Tabletas dispersables, 40 Miligramos

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada TABLETA contiene:
Clorhidrato de metadona 40 mg
Excipiente cbp 1 Tableta.

INDICACIONES TERAPÉUTICAS: AMIDONE® se utiliza en el tratamiento del dolor de moderado a severo, agudo y crónico, puede emplearse en los pacientes que experimentan exacerbación del dolor con otros opioides.

También se usa en el tratamiento de la dependencia de opiáceos.

Debido a su acción depresiva sobre el centro de la tos y se puede utilizar como antitusígeno en las enfermedades terminales.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA:

Farmacocinética:

Absorción:
La metadona se absorbe rápidamente tras su administración oral y posee una elevada biodisponibilidad por esta vía. Su efecto se obtiene de 30 a 60 minutos después de su administración. Se han descrito concentraciones plasmáticas máximas entre 1 y 5 horas después de la administración oral de una dosis única. Las concentraciones en el líquido amniótico y en el plasma de cordón umbilical son proporcionales a las concentraciones del plasma materno.

Distribución: Se distribuye ampliamente a los tejidos finos debido a sus características básicas y lipofílicas y la unión a las proteínas es del 60 al 90%, siendo la glucoproteína ácida alfa-1 la principal proteína plasmática de unión (85 a 90%). Estados de enfermedad como el cáncer y la administración de otros medicamentos que afectan las concentraciones séricas de glucoproteína ácida alfa-1, pueden alterar la respuesta a la metadona.

Metabolismo: Se metaboliza en el hígado a 2-etilen-1,5-dimetil-3,3-difenilpirrolidina (EDDP) y el metabolito secundario 2-etil-5-metil-3,3-difenilpirrolidina, ambos inactivos. Las enzimas del citocromo P450, sobre todo CYP3A4, CYP2B6 y CYP2C19 y en un grado inferior CYP2C9 y CYP2D6, son responsables de la conversión de la metadona a EDDP y a otros metabolitos inactivos. Eliminación: Estos metabolitos se excretan por las heces y la orina, junto con metadona inalterada. Se han descrito, además, otros metabolitos, como metadol y normetadol. El hígado puede servir también de lugar principal de almacenamiento de la metadona inalterada, que se capta, se une inespecíficamente en el hígado y se libera de nuevo, en su mayor parte inalterada. La excreción urinaria de metadona depende del pH: cuanto más bajo sea éste, mayor es el aclaramiento.

Además de existir notables variaciones entre individuos, existen diferencias en la farmacocinética de la metadona después de administrar una dosis única o dosis múltiples. La vida media de eliminación varía considerablemente, se han observado límites de 15 a 60 horas y puede ser mucho más prolongada que las 18 horas descritas después de una dosis única. En la administración repetida es necesario ajustar cuidadosamente las dosis.

En estudios realizados en pacientes con adicción se ha observado que las concentraciones plasmáticas varían ampliamente durante la terapia de mantenimiento con metadona, con grandes diferencias entre los pacientes y amplias fluctuaciones en un mismo paciente. En los pacientes oncológicos se han apreciado también variaciones cinéticas interindividuales.

Poblaciones especiales:

Insuficiencia hepática: En pacientes con insuficiencia hepática, debido a que la metadona es metabolizada en el hígado, puede haber acumulación del fármaco.

Farmacodinamia: Metadona es un potente agonista de los receptores opioides μ. Los receptores opioides incluyen μ (mu), kappa y delta, éstos fueron reclasificados por un subcomité de la Unión Internacional de Farmacología como OP1 (delta), OP2 (kappa) y OP3 (μ). Esos receptores se unen con la proteína G (proteína plasmática guanina-nucleótido) que además tienen la función de moduladores, pero positivos y negativos, la transmisión sináptica vía proteína G es activada por proteínas efectoras. El sistema proteína G está conformado por adenilciclasa, adenosín monofosfato cíclico (AMPc), fosfolipasa 3, C (PLC) inositol 1, 4, 5 trifosfato. Los isómeros ópticos de la metadona se diferencian en sus afinidades para los receptores del narcótico.

El isómero R- de la metadona tiene una afinidad más alta para los receptores μ1 y μ2 que la S-metadona. Aparece que la R-metadona tiene un patrón obligatorio del receptor similar a la morfina y la S-metadona no contribuye a los efectos de la metadona racémica. Los isómeros de la metadona y racematos tienen afinidades bajas para los receptores delta y kappa.

CONTRAINDICACIONES: No se administre AMIDONE® en personas con antecedentes de hipersensibilidad a la metadona.

Como con otros analgésicos opioides, el uso de metadona debe evitarse en los siguientes casos:

En todos los eventos que presenten depresión respiratoria.

En traumatismo craneoencefálico (TCE) e hipertensión intracraneal ya que AMIDONE® puede incrementar la presión intracraneal, enmascarando el curso clínico del TCE.

No debe administrarse en casos de dolor abdominal agudo, ya que AMIDONE® tiene acciones sobre el músculo liso, a nivel gastrointestinal, que modifican la motilidad y el tono, por lo tanto, en los casos de dolor abdominal agudo puede enmascarar el diagnóstico y el curso de la enfermedad.

Además, metadona está contraindicada en casos de intoxicación etílica aguda, delirium tremens y en combinación con medicamentos depresores del sistema nervioso central (SNC).

De igual manera, el uso de metadona durante el embarazo y la lactancia está contraindicado.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA: De acuerdo a la FDA se considera clasificada en categoría C.

No se han realizado estudios controlados en mujeres embarazadas; sin embargo, no se recomienda utilizar metadona en estos casos, ya que pudiera causar síndrome de abstinencia a los narcóticos en el recién nacido. No se justifica su uso como analgesia obstétrica por el riesgo potencial de causar depresión respiratoria en el neonato, especialmente cuando se utilizan dosis altas.

La metadona se distribuye a la leche materna. Si el uso de metadona durante el periodo de lactancia es necesario, se recomienda suspender la lactancia.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS: Las reacciones adversas más frecuentemente observadas con metadona son mareos, sedación, náuseas y vómito.

Otros efectos adversos incluyen: Confusión mental, somnolencia, letargia, disminución de las habilidades psíquicas y mentales; ansiedad, delirio, cambios del estado emocional, espasmo uretral y del esfínter vesical; retención urinaria, prurito, erupción cutánea y depresión respiratoria. El uso prolongado de metadona puede causar estreñimiento con mayor frecuencia que otros opioides.

Las reacciones adversas cardiovasculares que se pueden presentar son: Arritmias, bigeminismo, bradicardia, extrasístoles, taquicardia, Torsade de pointes, fibrilación ventricular, taquicardia ventricular, anormalidades electrocardiográficas tales como prolongación del intervalo Q-T, inversión de la onda T, cardiomiopatía, paro cardiaco, hipotensión, palpitaciones, flebitis y síncope.


PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: No se han realizado estudios adecuados con metadona sobre efectos de carcinogénesis, mutagénesis, teratogénesis. En un estudio realizado se reportó que la función sexual en 29 hombres adictos a diamorfina se alteró al recibir tratamiento de mantenimiento con metadona.

La función de los órganos sexuales secundarios se hallaba notablemente deprimida en comparación con los adictos a la diamorfina no tratados y las concentraciones séricas de testosterona eran 43% más bajas en los pacientes tratados con metadona.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: El uso concomitante de AMIDONE® con medicamentos depresores del SNC y/o alcohol puede exacerbar los efectos depresores sobre éste.

La combinación de agentes que tienen actividad anticolinérgica con AMIDONE® puede incrementar el riesgo de distensión abdominal grave, pudiendo aparecer íleo paralítico y/o retención urinaria.

Puesto que el metabolismo de la metadona es mediado sobre todo por la isoenzima CYP3A4, la coadministración de los fármacos que inhiben la actividad CYP3A4, como agentes antimicóticos (por ejemplo, ketoconazol) puede causar una depuración disminuida de la metadona. Los resultados clínicos previstos serían la prolongación de los efectos del opioide.

Los inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO) pueden aumentar el riesgo de hipertensión o hipotensión arterial, depresión respiratoria y colapso cardiovascular.

Los antihipertensivos y diuréticos pueden causar hipotensión arterial cuando se combinan con AMIDONE®.

Los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS), como la fluoxetina y la fluvoxamina, pueden reforzar los efectos de algunos analgésicos opiáceos; por tal motivo, aumentan la toxicidad de la metadona.

Los acidificantes urinarios pueden incrementar la eliminación de AMIDONE®, disminuyendo en consecuencia los niveles plasmáticos con lo que se favorece la aparición del síndrome de abstinencia.

Anticonvulsivantes como la fenitoína y fenobarbital pueden incrementar el metabolismo de metadona, pudiendo precipitar el síndrome de abstinencia a los narcóticos en pacientes farmacodependientes.

La metadona se metaboliza en el hígado a metabolitos inactivos por acción del sistema oxidasa de función mixta; así pues, es probable que existan interacciones con los inductores enzimáticos. Se han descrito síntomas de abstinencia en pacientes mantenidos con metadona al recibir antibióticos como la rifampicina.

La metadona aumenta las concentraciones plasmáticas de algunos antivirales como la zidovudina. Existen datos indicativos de que el nelfinavir o el ritonavir pueden reducir las concentraciones plasmáticas de metadona; el indinavir y el saquinavir no ejercen efectos sobre los niveles plasmáticos de metadona. Se ha descrito que la nevirapina reduce las concentraciones plasmáticas de metadona y han aparecido síntomas de abstinencia cuando se administró a pacientes que recibían metadona. Se ha observado una interacción similar al administrar efavirenz junto con metadona.

Los pacientes adictos a la heroína que se encuentran dentro de programas de desintoxicación con metadona pueden experimentar síntomas de abstinencia a los narcóticos con el uso de pentazocina.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO: No se han reportado hasta la fecha.

PRECAUCIONES GENERALES: AMIDONE® se debe administrar con la precaución particular a los pacientes con riesgo de presentar prolongación del intervalo Q-T en el electrocardiograma (hipertrofia cardiaca, uso de diuréticos, hipopotasemia, hipomagnesemia). Se recomienda la supervisión cuidadosa al usar la metadona en pacientes con una historia de alteraciones en la conducción cardiaca o que se encuentran en tratamiento con medicamentos para la conducción cardiaca, y en aquellos con antecedentes de arritmias.

De la misma manera que con otros analgésicos narcóticos, AMIDONE® deberá utilizarse con precaución en pacientes ancianos, en personas con alteración de la función renal y hepática, enfermedad de Addison e hipertrofia prostática.

AMIDONE® suprime el reflejo de la tos, por lo que se debe poner especial atención al utilizarlo durante el periodo postoperatorio y en enfermedad pulmonar.

Cuando se requieran dosis repetidas de metadona por vía parenteral se recomienda su administración intramuscular más que la vía subcutánea.

AMIDONE® puede disminuir las habilidades para el manejo de maquinaria de precisión, conducción de vehículos y otras actividades que requieren movimientos rápidos y finos.

Estados de enfermedad como el cáncer y la administración de otros medicamentos que afectan las concentraciones séricas de glucoproteína ácida alfa-1, pueden alterar la respuesta a la metadona.

Los adultos mayores son más sensibles a los efectos analgésicos opioides pues experimentan niveles máximos más altos en el suero y una duración más larga de la metadona. Además, los pacientes mayores son más susceptibles a las reacciones adversas de los agonistas opioides; especialmente sedación y depresión respiratoria probablemente como resultado de la distribución alterada del fármaco y de su eliminación disminuida.

Metadona puede causar dependencia física y psíquica.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN: Oral.

La dosis analgésica de AMIDONE® se obtiene con 10 mg, o dosis menores de hasta 2.5 mg administrados a intervalos de 3 a 8 horas, según la intensidad del dolor, ajustando las dosis según la respuesta. Para evitar el riesgo de acumulación y sobredosis, se recomienda que en el uso prolongado no se administre más de 2 veces al día.

En el tratamiento de la abstinencia a opiáceos, o de la desintoxicación, se puede administrar inicialmente una dosis diaria de 10 a 20 mg de hidrocloruro de metadona por vía oral, que se aumentará, según las necesidades, en 10 a 20 mg al día hasta que no existan signos de abstinencia o de intoxicación. Tras la estabilización, que a menudo se consigue con una dosis diaria de 40 a 60 mg, se disminuye gradualmente la dosis de metadona hasta suprimirla totalmente.

En pacientes que han recibido tratamiento con morfina previamente las dosis de AMIDONE® para lograr una equianalgesia se describen en la siguiente tabla:

Dosis orales previas de morfina

Dosis

recomendada

Número de tabletas

Número de tabletas dispersables

5 mg

10 mg

40 mg

40 mg

30 a 90 mg/día

7.5 a 22.5 mg/día

1½ a 4

½ a 2

¼ a ½

¼ a ½ tableta

90 a 300 mg/día

10 a 35 mg/día

2 a 7

1 a 3½

¼ a 1

¼ a 1 tableta

> = 300 mg/día

> = 25 mg/día

4 a 5

2 a 2½

½ a 1

½ a 1 tableta

Pacientes con insuficiencia hepática: La dosis se debe ajustar basándose en la respuesta clínica, pero no hay recomendaciones cuantitativas disponibles.

Pacientes con insuficiencia renal: Puede ser necesaria la modificación de la dosis dependiendo de respuesta y de las manifestaciones clínicas de insuficiencia renal, aunque no hay recomendaciones cuantitativas disponibles.

Modo de empleo (tabletas dispersables): Disolver cada tableta previamente en 120 mL de agua o jugo de naranja (3 o 4 onzas), mezclar bien e ingerir. Si se presenta malestar estomacal, puede administrarse junto con los alimentos o leche.

PRESENTACIÓN: Caja de cartón con 100 tabletas dispersables de 40 mg.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese en la caja bien cerrada. Consérvese o manténganse a no más de 30°C en un lugar seco. Protéjase de la luz.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

Literatura exclusiva para médicos. Su venta requiere receta o permiso especial con código de barras la cual se retendrá en la farmacia. Léase instructivo anexo. Su uso prolongado aun a dosis terapéuticas puede causar dependencia. No se deje al alcance de los niños. No se use en el embarazo y lactancia. Este medicamento puede producir somnolencia y afectar el estado de alerta, por lo que no deberá conducir vehículos automotores ni maquinaria pesada durante su uso. Las tabletas dispersables no deben ser masticadas, ni tragadas, deben disolverse previamente.

Reporte las sospechas de reacción adversa al correo: farmacovigilancia@cofepris.gob.mx.

Hecho en México por:

PSICOFARMA, S.A. de C.V.

Calz. de Tlalpan No. 4369

Col. Toriello Guerra, Deleg. Tlalpan

C.P. 14050, México, D.F.

Reg. Núm. 010M2008, SSA I