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LOPRESOR-R

PRESENTACIONES: Cajas con 15, 20 o 30 tabletas de 95 mg.

PRESENTACIONES: Cajas con 15, 20 o 30 tabletas de 95 mg.

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Rubros de la IPPA

FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:

Cada TABLETA contiene:

Succinato de metoprolol 95 mg

Excipiente, c.b.p. 1 tableta.

Cada 95 mg de succinato de metoprolol equivalen a 100 mg
de tartrato de metoprolol.

INDICACIONES TERAPÉUTICAS:

LOPRESOR R®, está indicado para el tratamiento de:

• Hipertensión.

• Angina de pecho.

• Arritmias cardiacas, particularmente taquicardia supraventricular.

• Terapia de mantenimiento después de infarto del miocardio.

• Trastornos cardiovasculares funcionales con palpitaciones. (Síndrome de corazón hiperquinético.)

• Profilaxis de la migraña.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA:

Farmacocinética:

Absorción y distribución: El metoprolol se absorbe completamente por vía oral. Por cuenta del metabolismo extenso de primer paso, la biodisponibilidad sistémica de metoprolol a partir de una dosis oral única es aproximadamente de 50%.

En comparación con las tabletas convencionales, la biodisponibilidad se reduce entre 20-30% para la presentación de liberación prolongada, aunque se ha demostrado que no tiene importancia clínica, ya que los valores del área bajo la curva (ABC) del efecto para la frecuencia cardiaca es la misma que para las tabletas convencionales.

La afinidad de metoprolol por las proteínas plasmáticas es baja, entre 5-10%.

Cada tableta de liberación prolongada contiene un gran número de gránulos de succinato de metoprolol de liberación controlada:

Cada gránulo está cubierto por una película de polímero que controla el rango de liberación de metoprolol.

La tableta de liberación prolongada se desintegra rápidamente y los gránulos de liberación prolongada se esparcen en el tubo digestivo, liberando metoprolol en forma continua aproximadamente por 20 horas. La vida media de eliminación de metoprolol es en promedio de 3.5 horas (véase Metabolismo y eliminación). Después de una sola dosis diaria se alcanza una concentración plasmática máxima de metoprolol que es aproximadamente el doble de los niveles mínimos plasmáticos.

Metabolismo y eliminación: LOPRESOR R® se elimina mediante metabolismo oxidativo en el hígado. Se han identificado tres metabolitos principales, pero ninguno de ellos tiene efectos ß-bloqueadores de importancia clínica.

El metoprolol se metaboliza predominantemente, pero no exclusivamente a través de la enzima hepática citocromo (CYP) 2D6. Debido al polimorfismo del gen CYP 2D6, las tasas de metabolismo varían entre las personas, con metabolizadores lentos (aproximadamente 7-8%) mostrando concentraciones plasmáticas más altas y una eliminación más lenta que los metabolizadores rápidos. Sin embargo, entre los pacientes individuales, las concentraciones plasmáticas son estables y reproducibles. Más de 95% de la dosis oral puede recuperarse en orina. Aproximadamente 5% de la dosis administrada se excreta sin cambios por orina; en casos aislados, esta excreción puede llegar a ser hasta de 30%.

La vida media de eliminación de metoprolol es en promedio de 3.5 horas (límites 1-9 horas). La tasa de depuración total es aproximadamente de 1 L/min.

Ancianos: No hay cambios de importancia en la farmacocinética de metoprolol entre el anciano y adultos jóvenes.

Insuficiencia renal: En pacientes con insuficiencia renal no se observan cambios en la biodisponibilidad sistémica ni en la eliminación de metoprolol; sin embargo, se reduce la excreción de metabolitos. En pacientes con tasas de filtración glomerular (TFG) menores a 5 ml/min se observó un cúmulo significativo de metabolitos, aunque el bloqueo ß no fue mayor.

Insuficiencia hepática: En pacientes con cirrosis hepática, puede aumentar la biodisponibilidad de metoprolol y disminuir su depuración total. Sin embargo, el aumento de la biodisponibilidad sólo se considera clínicamente relevante en pacientes con una insuficiencia hepática severa o una derivación portocava. En pacientes con derivación portocava, la depuración total es de aproximadamente 0.3 L/min y los valores de área bajo la curva (ABC) son aproximadamente seis veces más altos que en sujetos sanos.

Farmacodinamia: LOPRESOR R® es un bloqueador selectivo de los receptores ß1, es decir, bloquea los receptores ß1 en el corazón a dosis menores que las requeridas con bloqueadores de receptores ß2.

El metoprolol tiene un efecto insignificante como estabilizador de membrana y no muestra actividad agonista.

LOPRESOR R® reduce o inhibe el efecto agonista de las catecolaminas en el corazón (las que se liberan particularmente durante estrés físico o mental). LOPRESOR R® reduce la taquicardia, el incremento en el gasto cardiaco y la contractilidad cardiaca causada por el aumento repentino de las catecolaminas, y disminuye la presión arterial.

La concentración plasmática y la eficacia (bloqueo de ß1) de las tabletas de liberación prolongada de succinato de metoprolol son más uniformes durante un periodo de 24 horas que aquéllos alcanzados con tabletas convencionales de bloqueadores selectivos de los receptores ß1.

Debido a la estabilidad de las concentraciones plasmáticas, la selectividad clínica ß1 es mejor cuando se compara con las fórmulas de tabletas convencionales de ß1-bloqueadores selectivos. Además, el riesgo potencial de efectos secundarios asociados con las oscilaciones en las concentraciones plasmáticas (por ejemplo, bradicardia y debilidad de las extremidades) es mínimo.

Metoprolol puede ser administrado a pacientes con síntomas de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, siempre y cuando se administre de forma concomitante con un agonista ß2.

Efecto en la insuficiencia cardiaca: El estudio (MERIT-HF) llevado a cabo con 3,991 pacientes con insuficiencia cardiaca crónica NYHA II-IV y fracción de eyección £ 40%, en los que metoprolol fue combinado con una terapia estándar para la insuficiencia cardiaca, es decir, un diurético, inhibidor de ECA (enzima convertidora de angiotensina) o hidralazina si no se toleró un inhibidor de ECA, nitrato de acción prolongada o un antagonista del receptor de angiotensina II y en caso de ser necesario, un glucósido cardiaco, mostró entre otros resultados que la mortalidad global se redujo en 34% p = 0.0062 (ajustado); p = 0.00009 (nominal).

Ciento cuarenta y cinco pacientes murieron en el grupo de metoprolol (tasa de mortalidad 7.2% por año/paciente en el periodo de seguimiento) versus 217 (11.0%) en el grupo de placebo, con un riesgo relativo de 0.66 [95% CI (0.53 – 0.81)].

CONTRAINDICACIONES:

LOPRESOR R® no debe administrarse en pacientes con:

1. Hipersensibilidad conocida al metoprolol y sus derivados, o a cualquiera de sus excipientes; hipersensibilidad a otros beta-bloqueadores (sensibilidad cruzada entre beta-bloqueadores puede ocurrir).

2. Bloqueo atrioventricular de segundo o tercer grado.

3. Insuficiencia cardiaca descompensada.

4. Bradicardia sinusal clínicamente relevante (frecuencia cardiaca menor que 45 a 50 latidos/min).

5. Disfunción del seno sinusal.

6. Alteraciones graves de la circulación arterial periférica.

7. Choque cardiogénico.

8. Feocromocitoma no tratado.

9. Hipotensión.

10. Asma bronquial severa o historial de broncoespasmo severo.

11. Pacientes con infarto al miocardio quienes tienen una frecuencia cardiaca de < 45 a 50 latidos/min, Intervalo P-R mayor que 0.24 seg, una presión sistólica < 100 mmHg, y/o insuficiencia cardiaca severa.

12. Pacientes con problemas raros hereditarios de intolerancia a la galactosa, deficiencia de lactosa Lapp o malabsorción glucosa-galactosa, intolerancia a la fructosa o insuficiencia sucrosa- isomaltasa.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Mujeres en edad fértil: Al confirmar el diagnóstico de embarazo, las mujeres deben informar inmediatamente al médico.

Embarazo: Hay una cantidad limitada de información sobre el uso de metoprolol en mujeres embarazadas. La experiencia con metoprolol en el primer trimestre del embarazo es limitada, pero no han sido reportadas malformaciones fetales atribuibles al metoprolol. Sin embargo, los beta-bloqueadores pueden reducir la perfusión placentaria.

Estudios limitados en animales no indican efectos dañinos directos o indirectos con respecto a toxicidad reproductiva. El riesgo al feto/madre es desconocida.

El metoprolol debe ser dado a la mujer embarazada sólo si es claramente necesario.

En el caso del tratamiento con metoprolol durante el embarazo, la dosis más baja posible deben ser usada, y la descontinuación del tratamiento debe ser considerada 2 a 3 días antes del parto para evitar el incremento de la contractilidad uterina y efectos de beta-bloqueadores en el recién nacido (por ejemplo, bradicardia, hipoglicemia).

Lactancia: Pequeñas cantidades de metoprolol son secretadas en la leche materna: con dosis terapéuticas, un infante consumiendo 1 L de leche materna diariamente podría recibir una dosis menor que 1 mg de metoprolol. Sin embargo, los lactantes deben ser estrechamente observados en busca de signos de beta-bloqueadores.

Fertilidad: Los efectos del metoprolol sobre la fertilidad de los seres humanos no ha sido estudiada.

Tartrato de metoprolol mostró efectos sobre la espermatogénesis en ratas macho en niveles de dosis terapéuticas, pero no tienen efecto en la frecuencia de concepción en dosis mayores en estudios de fertilidad animal.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:

Resumen tabulado de reacciones adversas al medicamento de estudios clínicos: Las reacciones adversas al medicamento de los estudios clínicos están listadas por el diccionario médico (MedDRA) de clasificación de órganos y sistemas. Dentro de cada clasificación de órganos y sistemas, la reacción adversa al medicamento son clasificados por frecuencia, con las reacciones más frecuentes primero. Dentro de cada grupo de frecuencia, las reacciones adversas a medicamentos son presentados en orden decreciente de seriedad. Adicionalmente, la categoría de frecuencia correspondiente para cada reacción adversa al medicamento está basada en la siguiente convención (CIOMS III):

Muy común ³ 1/10

Común ³ 1/100 y < 1/10

No común ³ 1/1,000 y < 1/100

Raro ³ 1/10,000 y < 1/1,000

Muy raro < 1/10,000

Desórdenes del sistema linfático y sanguíneo:

Muy raro: trombocitopenia.

Desórdenes psiquiátricos:

Raro: depresión, pesadillas.

Muy raro: desorden de personalidad, alucinaciones.

Desórdenes del sistema nervioso:

Común: mareos, cefalea.

Raro: niveles depresivos de conciencia, somnolencia, insomnio, parestesia.

Desórdenes oculares:

Muy raro: dificultad visual (por ejemplo, visión borrosa), ojos secos, irritación ocular.

Desórdenes del oído y del laberinto:

Muy raro: tinnitus, en dosis superiores a las recomendadas en desórdenes auditivos (por ejemplo, hipoacusia o sordera).

Desórdenes cardiacos:

Común: bradicardia.

Raro: falla cardiaca, arritmias, palpitación.

Muy raro: desórdenes en la conducción, dolor de pecho.

Desórdenes vasculares:

Común: hipotensión ortostática (ocasionalmente con síncope).

Raro: edema, fenómeno de Raynaud.

Muy raro: gangrena en pacientes con desórdenes de la circulación periférica severa preexistente.

Desórdenes respiratorios, torácicos y del mediastino:

Común: disnea exercional.

Raro: broncoespasmo (el cual, puede ocurrir en pacientes sin un historial de enfermedad del pulmón obstructiva).

Muy raro: rinitis.

Desórdenes gastrointestinales:

Común: náuseas y vómito, dolor abdominal.

Raro: diarrea o constipación.

Muy raro: boca seca, fibrosis retroperitoneal (la relación con el metoprolol no ha sido definitivamente establecida).

Desórdenes hepatobiliares:

Muy raro: hepatitis.

Desórdenes del tejido subcutáneo y la piel:

Raro: rash (en forma de urticaria, psoriasifórmica y lesiones de piel distróficas).

Muy raro: reacción de fotosensibilidad, hiperhidrosis, alopecia, empeoramiento de psoriasis.

Desórdenes del tejido conjuntivo y musculoesqueléticos:

Raro: espasmos musculares.

Muy raro: artritis.

Desórdenes del sistema reproductivo:

Muy raro: disfunción eréctil, desorden del libido, enfermedad de Peyronie (la relación con el metoprolol no ha sido definitivamente establecida).

Desórdenes generales y condiciones en el sitio de administración:

Común: fatiga.

Investigaciones:

Muy rara: incremento de peso, pruebas de función hepática anormales.

Reacciones adversas al medicamento de reportes espontáneos y casos de literatura (frecuencia no conocida):

Las siguientes reacciones adversas han sido derivadas de la experiencia posterior a la comercialización con metoprolol vía los reportes de caso espontáneos y casos de literatura. Debido a que estas reacciones son reportadas voluntariamente de una población de un tamaño incierto y están sujetas a factores de confusión, no es posible estimar fiablemente su frecuencia la cual es, por lo tanto, categorizada como desconocida. Las reacciones adversas a medicamentos son listadas de acuerdo a la clasificación de órganos y sistemas en el diccionario MedDRA. Dentro de cada clasificación de órganos y sistemas, las reacciones adversas a medicamentos son presentadas en orden decreciente de seriedad.

Desórdenes del sistema nervioso: Estado de confusión.

Investigaciones: Incremento de los triglicéridos sanguíneos, decremento de la lipoproteína de alta densidad (HDL).


PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: Véase Restricciones de uso durante el embarazo y la lactancia.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO:

Interacciones observadas resultantes en el uso concomitante no son recomendadas:

Bloqueadores de los canales de calcio (Uso I.V.): Los bloqueadores de canales de calcio como el verapamilo y diltiazem pueden potencializar los efectos depresivos de los beta-bloqueadores en la presión sanguínea, frecuencia cardiaca, contractilidad cardiaca y conducción aurículo ventricular. Un bloqueador del canal de calcio del tipo verapamilo (fenilalquilamina) no deben ser dados intravenosamente a pacientes que reciben metoprolol debido a que hay un riesgo de paro cardiaco en esta situación.

Interacciones a ser consideradas:

Interacciones resultantes en efectos sobre el metoprolol:

Otros medicamentos antihipertensivos: Los efectos del metoprolol y otros antihipertensivos sobre la presión arterial son usualmente aditivos. Los pacientes que reciben tratamiento concomitante con fármacos depletores de catecolamina, otros beta-bloqueadores (incluyendo aquéllos en forma de gotas para los ojos, como el timolol) o inhibidores de la monoamino oxidasa (MAO), deben ser cuidadosamente monitoreadas. Adicionalmente, una posible hipertensión significativa puede teóricamente ocurrir hasta 14 días después de la descontinuación de la administración concomitante con un inhibidor irreversible de la MAO.

Bloqueadores de los canales de calcio (uso oral): La administración concomitante de un antagonista beta-adrenérgico con un bloqueador de canales de calcio puede producir una reducción aditiva en la contractibilidad del miocardio debido a un efecto cronotrópico e inotrópico negativo. Los pacientes tomando un bloqueador de canales de calcio por vía oral del tipo verapamilo en combinación con metoprolol debe ser estrechamente monitoreado.

Medicamentos antiarrítmicos: Los beta-bloqueadores pueden potenciar el efecto inotrópico negativo del agente antiarrítmico y sus efectos en el tiempo de conducción atrial. Particularmente, en pacientes con disfunción pre-existente del nodo sinusal, la administración concomitante de amiodarona puede resultar en efectos electrofisiológicos aditivos incluyendo bradicardia, para sinusal y bloqueo atrioventricular. Los agentes antiarrítmicos como la quinidina, tocainida, procainamida, ajmalina, amiodarona, flecainida y disopiramida pueden potenciar los efectos del metoprolol sobre la frecuencia cardiaca y la conducción atrioventricular.

Nitroglicerina: La nitroglicerina puede aumentar el efecto hipotensivo del metoprolol.

Anestésicos generales: Algunos anestésicos inhalados pueden aumentar el efecto cardiodepresivo de los beta- bloqueadores.

Inhibidores del CYP2D6: Inhibidores potentes de esta enzima pueden incrementar la concentración plasmática de metoprolol. Una fuerte inhibición del CYP2D6 pueden resultar en el cambio del fenotipo en un metabolizador pobre. Se debe tener precaución cuando se administren conjuntamente inhibidores potentes del CYP2D6 con metoprolol. Inhibidores potentes del CYP2D6 clínicamente significativos conocidos son los antidepresivos como fluvoxamina, fluoxetina, paroxetina, sertralina, bupropión, clomipramina, desipramina, antisicóticos como cloropromazina, flufenazina, haloperidol, tioridazina, antiarrítmicos como quinidina o propafenona, antiretrovirales como ritonavir, antihistamínicos como difenidramina, antimaláricos como hidroxicloroquina o quinidina, antifúngicos como terbinafina.

Hidralazina: La administración concomitante de hidralazina puede inhibir el metabolismo presistémico de metoprolol conduciendo al incremento de las concentraciones de metoprolol.

Glucósidos digitálicos: El uso concurrente de glucósidos digitálicos puede resultar en una excesiva bradicardia y/o en el incremento en el tiempo de conducción auriculoventricular. El monitoreo de la frecuencia cardiaca y del intervalo PR es recomendada.

Simpatomiméticos: Administración concomitante de medicamentos simpatomiméticos como la adrenalina, noradrenalina, isoprenalina, efedrina, fenilefedrina, fenilpropanolamina y derivados de las xantinas (incluyendo antitusivos o gotas para la nariz o los ojos) con un beta-bloqueador puede aumentar la respuesta presiva resultando en hipertensión debida a inhibición mutua de los efectos terapéuticos. Sin embargo, este es menos probable con dosis terapéuticas de medicamentos selectivos ß1 que con bloqueadores beta no selectivos.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos: La administración concomitante de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos incluyendo los inhibidores de la COX-2 con un beta-bloqueador puede disminuir el efecto antihipertensivo del metoprolol, posiblemente como un resultado de la inhibición de la síntesis de prostaglandinas renales y retención de agua y sodio causado por los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos.

Inductores de enzimas hepáticas: Medicamentos inductores de enzimas pueden afectar las concentraciones plasmáticas del metoprolol. Por ejemplo, la concentración plasmática del metoprolol es disminuida por la rifampicina.

Interacciones resultando en efectos sobre otros medicamentos:

Agentes antiadrenérgicos: El efecto antihipertensivo de los bloqueadores alfa-adrenérgicos como la guanatidina, betanidina, reserpina, alfa-metildopa o clonidina pueden potenciarse por los beta-bloqueadores. Los bloqueadores beta adrenérgicos pueden también potencializar el efecto hipotensivo postural de la primera dosis de prazosin, probablemente por taquicardia refleja preventiva. Por el lado contrario, los bloqueadores beta adrenérgicos pueden también potenciar la respuesta hipertensiva del retiro de clonidina en pacientes que reciben concomitante clonidina y bloqueadores beta adrenérgicos. Si un paciente es tratado con clonidina y metoprolol éste debe ser suspendido varios días antes de que la clonidina sea retirada.

Medicamentos antidiabéticos e insulina: Los beta-bloqueadores pueden interferir con la respuesta hemodinámica usual para hipoglicemia y produce un aumento en la presión sanguínea asociada con bradicardia severa. En pacientes diabéticos quienes usan insulina, el tratamiento con beta-bloqueadores puede ser asociado con un incremento o prolongación de la hipoglucemia. Los beta-bloqueadores pueden también antagonizar los efectos hipoglicémicos de las sulfonilureas. El riesgo de los efectos es menor con un medicamento ß1 selectivo como lo es metoprolol que con un beta-bloqueador no selectivo. Sin embargo, los pacientes diabéticos que reciben metoprolol deben ser monitoreados para asegurar que el control diabético se mantiene.

Lidocaína (xilocaina): El metoprolol puede reducir la eliminación de lidocaína, conduciendo a un incremento de los efectos de la lidocaína.

Prazosin: La hipotensión postural aguda que puede seguir a la primera dosis de prazosin puede ser incrementada en pacientes que estén tomando un beta-bloqueador, incluyendo metoprolol.

Alcaloides ergotamínicos: La administración concomitante con beta-bloqueadores pueden aumentar la vasoconstricción de los alcaloides ergotamínicos.

Dipiridamol: En general, la administración de un beta-bloqueador debe ser retenido antes de la evaluación de dipiridamol, con un monitoreo cuidadoso de la frecuencia cardiaca seguido de la inyección de dipiridamol.

Alcohol: El metoprolol puede modificar los parámetros farmacocinéticos del alcohol.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO:

En casos aislados: Trombocitopenia.

PRECAUCIONES GENERALES:

Reacciones adversas al medicamento (o constelación de reacciones):

Enfermedades broncoespásticas: En general, los pacientes con enfermedades broncoespásticas no se les debe dar beta-bloqueadores, incluyendo metoprolol. Sin embargo, debido a esta cardioselectividad relativa, el metoprolol oral puede ser administrado con precaución a los pacientes con enfermedades broncoespásticas leves o moderadas, quienes no responden a, o no pueden tolerar otros tratamientos adecuados. Ya que, la selectividad ß1 no es absoluta, un agonista ß2 debe ser administrado concomitantemente, y la menor dosis posible de metoprolol debe ser utilizada.

Pacientes diabéticos: El metoprolol debe ser utilizado con precaución en pacientes con diabetes mellitus, especialmente en aquellos que están recibiendo insulina o agentes hipoglicémicos orales. Los pacientes diabéticos deben ser advertidos que los beta-bloqueadores, incluyendo el metoprolol, pueden enmascarar la taquicardia que ocurre con la hipoglucemia; sin embargo, otras manifestaciones de la hipoglucemia como los mareos o la sudoración no pueden ser suprimidos significativamente, y la sudoración puede ser incrementada.

Sistema cardiovascular: Los beta-bloqueadores, incluyendo el metoprolol, no deben ser utilizados en pacientes con falla cardiaca congestiva no tratada. Esta condición debe ser estabilizada primero.

Debido a sus efectos negativos en la conducción atrioven­tricular, los beta-bloqueadores, incluyendo el metoprolol, deben ser dados sólo con precaución a los pacientes con un bloqueo atrioventricular de primer grado.

Si el paciente desarrolla un incremento de la bradicardia (frecuencia cardiaca menor que 50 a 55 latidos/minuto) la dosis debe ser gradualmente reducida, o el tratamiento gradualmente retirado.

Infarto al miocardio: En pacientes con infarto al miocardio, si ocurre hipotensión significativa, el metoprolol debe ser descontinuado, y el estado hemodinámico del paciente y la extensión de isquemia miocardial deben ser evaluados cuidadosamente. Un monitoreo hemodinámico intensivo puede ser requerido, y apropiadas modalidades de tratamiento deben ser instituidas. Si la hipotensión está asociada con bradicardia significativa o bloqueo aurículo ventricular, el tratamiento debe ser dirigido a revertir estos.

Trastornos circulatorios periféricos: El metoprolol debe ser utilizado con precaución en pacientes con trastornos de la circulación atrial periférica (por ejemplo, enfermedad de Raynaud o fenómeno, claudicación intermitente), debido a que el tratamiento con beta-bloqueadores puede agravar estas condiciones.

Feocromocitoma: En pacientes que tienen, o se sospecha que tienen, un feocromocitoma, el metoprolol debe ser siempre dado en combinación con un alfa-bloqueador y solo después de que el alfa-bloqueador ha sido iniciado.

Anestesia y cirugía: La terapia de beta-bloqueadores administrada crónicamente no debe ser rutinariamente retirada antes de una cirugía mayor. El daño en la habilidad del corazón para responder al reflejo del estímulo adrenérgico puede aumentar los riesgos de la anestesia general y procedimientos quirúrgicos. Si un paciente tratado con metoprolol necesita anestesia general, el anestesiólogo debe ser informado que el paciente está recibiendo un beta-bloqueador. Un agente anestésico con un efecto cardiodepresivo debe utilizarse tan poco como sea posible. Si se considera necesario retirar el beta-bloqueador antes de la cirugía, incluyendo el metoprolol, ésta debe ser realizada gradualmente y completarse en alrededor de 48 horas antes de la anestesia general.

Retiro repentino: El tratamiento de metoprolol no debe ser detenido repentinamente, especialmente en pacientes con enfermedad cardiaca isquémica. Para prevenir la exacerbación de la angina de pecho, la dosis debe ser gradualmente reducida en 1 a 3 semanas y, si es necesario, la terapia de reemplazo debe ser iniciada al mismo tiempo.

Reacciones anafilácticas: Las reacciones anafilácticas precipitadas por otros agentes pueden ser particularmente severas en pacientes que toman beta-bloqueadores, y pueden ser resistentes a las dosis normales de adrenalina. Siempre que sea posible, los beta-bloqueadores, incluyendo el metoprolol, deben ser evitados por los pacientes quienes están en riesgo incrementado de anafilaxis.

Angina de Prinzmetal: Los beta-bloqueadores pueden incrementar el número y duración de los ataques de angina en pacientes con angina de Prinzmetal (una variante de la angina de pecho). Relativamente, los bloqueadores selectivos del receptor ß1, como el metoprolol, pueden ser utilizado en estos pacientes, pero sólo con el máximo cuidado.

Tirotoxicosis: Los beta-bloqueadores enmascaran algunos de los signos clínicos de la tirotoxicosis. Por lo tanto, cuando el metoprolol es administrado a pacientes que tienen, o se sospecha de desarrollo, tirotoxicosis, ambas funciones tiroidea y cardiaca deben ser monitoreadas estrechamente.

Síndrome oculomucocutáneo: El síndrome oculomucocutáneo completo no ha sido reportado con metoprolol. Sin embargo, parte de este síndrome (ojos secos, ya sea, solo u ocasionalmente con comezón de la piel) ha ocurrido. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecieron cuando el tratamiento con metoprolol fue retirado. Los pacientes deben ser observados cuidadosamente por potenciales efectos oculares. Si alguno de los efectos ocurren, la descontinuación de metoprolol debe ser considerado.

Interacciones: El bloqueador del canal de calcio, verapamilo (fenilalquilamina), no debe ser dado intravenosamente a pacientes que están recibiendo metoprolol debido al riesgo de paro cardiaco en esta situación.

Poblaciones especiales:

Daño hepático: El metoprolol sufre metabolismo sustancial hepático de primer paso, y es principalmente eliminado por medio de metabolismo hepático. Por lo tanto, el daño hepático puede incrementar la biodisponibilidad sistémica de metoprolol y reduce su eliminación total, conduciendo a un incremento en las concentraciones plasmáticas.

Pacientes geriátricos: Los pacientes de edad avanzada deben ser tratados cautelosamente. Un decremento excesivo en la presión sanguínea o en la frecuencia del pulso puede reducir el suministro de sangre para órganos vitales hasta niveles inadecuados.

Efectos sobre la habilidad para manejar y usar máquinas: Mareos, fatiga o dificultad visual puede ocurrir durante el tratamiento con metoprolol, y pueden afectar adversamente a la habilidad de los pacientes para manejar o usar máquinas.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:

Vía de administración: Oral.

Dosificación: Las tabletas de liberación prolongada de LOPRESOR R®, deben tomarse 1 vez al día, de preferencia con el desayuno. Las tabletas deben ingerirse completas o partidas, pero sin masticar o triturarlas. Se recomienda ingerirlas con agua (por lo menos ½ vaso).

La dosis debe ajustarse según las siguientes pautas:

Hipertensión: En pacientes con hipertensión leve a moderada 47.5 mg diarios en una sola dosis. Si es necesario, la dosis se puede incrementar hasta 95-190 mg una vez al día o se pueden añadir otros agentes antihipertensivos al tratamiento.

Angina de pecho: La dosis diaria de LOPRESOR R® es de 47.5-190 mg. De ser necesario, puede agregarse otro medicamento para el tratamiento de la enfermedad cardiaca coronaria.

Arritmias cardiacas: La dosis diaria de LOPRESOR R® es de 47.5-190 mg.

Tratamiento de mantenimiento después de un infarto de miocardio: La dosis de LOPRESOR R® es de 95-190 mg una vez al día.

Alteraciones funcionales cardiacas con palpitaciones (síndrome del corazón hipercinético): La dosis diaria de LOPRESOR R® es de 47.5-190 mg.

Profilaxis de la migraña: 95-190 mg una vez al día es la dosis de LOPRESOR R®. Por lo general, la administración de 95 mg de LOPRESOR R® una vez al día es suficiente. Dependiendo de la respuesta individual es posible variar la dosis dentro del rango descrito.

Insuficiencia renal: No se requiere un ajuste de dosis.

Insuficiencia hepática: En pacientes con insuficiencia hepática severa, por ejemplo en el tratamiento de pacientes con derivación portocava, debe considerarse una reducción de la dosis (véase Farmacocinética y farmacodinamia).

Ancianos: No hay suficientes datos disponibles en pacientes de más de 80 años de edad. Por lo tanto, el aumento de dosis debe efectuarse en estos pacientes con particular cuidado.

Niños y adolescentes: Hay poca experiencia con respecto a la administración de metoprolol en niños y adolescentes.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL:

Signos y síntomas: Una sobredosis de metoprolol puede conducir a una hipotensión severa, bradicardia sinusal, bloqueo atrioventricular, infarto al miocardio, falla cardiaca, shock cardiogénico, paro cardiaco, broncoespasmo, deterioro de la conciencia (o incluso coma), convulsiones, náuseas, vómito, cianosis y muerte.

La ingestión concomitante de alcohol, antihipertensivos, quinidina o barbitúricos agravan los signos y síntomas.

Las primeras manifestaciones de sobredosis aparecen de 20 minutos a 2 horas después de la ingestión de metoprolol.

Los efectos de una sobredosis masiva pueden persistir por varios días, aunque declinan las concentraciones plasmáticas.

Manejo: Los pacientes deben ser hospitalizados, generalmente, deben ser manejados en una unidad de cuidado intensivo, con monitoreo continuo de la función cardiaca, gases en sangre y bioquímica sanguínea. Las medidas de soporte de emergencias como la ventilación artificial o ritmo cardiaco deben ser instituidos si es apropiado. Aunque aparentemente los pacientes estén bien, quienes tomaron una sobredosis pequeña deben ser estrechamente observados por signos de envenenamiento por al menos 4 horas.

En el evento de una sobredosis oral que potencialmente amenace la vida, use la inducción del vómito o lavado gástrico (si dentro de 4 horas después de la ingestión de metoprolol) y/o carbono activado para remover el fármaco del tracto gastrointestinal. La hemodiálisis es poco probable que sea útil para contribuir a la eliminación del metoprolol.

Otras manifestaciones clínicas de sobredosis deben ser manejadas sintomáticamente en unidades de cuidados intensivos. El fenómeno de retiro de los beta-bloqueadores puede ocurrir después de una sobredosis.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO: Consérvese a temperatura ambiente, a no más de 25°C, y en lugar seco.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN:

Su venta requiere receta médica. No se deje al alcance de los niños. El uso durante el embarazo y la lactancia queda bajo responsabilidad del médico. Literatura exclusiva para médicos.

SANDOZ, S. A. de C. V.

La Candelaria No. 186
Col. Atlántida, C.P. 04370
Deleg. Coyoacán
D.F. México

Reg. Núm. 016M2005, SSA IV

133300415D0081/22Abr13/IPPA-DRA-Sandoz

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